Bullrich le presta blindaje a Adorni
La selfie no cierra una interna, pero muestra que en la Rosada decidieron bajarle el volumen.
La selfie no cierra una interna, pero muestra que en la Rosada decidieron bajarle el volumen.
Karina Milei acelera para quedarse con la SIDE y desplazar a Santiago Caputo en una pelea que ya cruzó fronteras. Nombres propios, caja, filtraciones y un subsuelo que nunca cambia: el poder real se juega donde no se ve.
El plan para sembrar el centro porteño de empresas, talento e inversión y vender a la Argentina como fábrica de futuro.
Ferraro activó algo más que una denuncia contra Adorni: puso en juego quién se queda con la voz opositora con volumen, timing y ambición de poder.
No nació pura. No creció en línea recta. Y cada vez que cayó, el costo fue demasiado alto.
Medio siglo después del golpe de Estado de 1976, la memoria argentina ya no puede pensarse solo como homenaje: también es una forma de examen moral, de aprendizaje institucional y de responsabilidad hacia el futuro.
Durante años, las comunas fueron leídas como un espacio menor dentro del Estado. Un lugar para repartir lugares o contener dirigentes. Pero en la práctica, ahí se juega una de las funciones más concretas de la política: la gestión directa sobre la vida cotidiana de los vecinos.
Entre viajes, explicaciones flojas y ruido interno, en la Casa Rosada ya no discuten solo el costo del escándalo: discuten la salida.
A 50 años del golpe, una encuesta muestra que tres de cada cuatro jóvenes rechazan perdonar a militares condenados por crímenes de la dictadura.
El ruido alrededor de Adorni volvió a abrir una pregunta incómoda en la cima del poder: quién ordena de verdad un gobierno cuando la crisis deja de ser relato y se vuelve sistema.
La medida alcanza al primer semestre de 2026, ya benefició a 4.267 inmuebles y apunta a aliviar la carga sobre uno de los sectores que más empleo y movimiento generan en Buenos Aires.
En las últimas horas empezó a circular una versión con lógica de interna: que Pilar Ramírez podía convertirse en jefa de Gabinete nacional en medio del desgaste de Manuel Adorni.
El congreso del PRO no consagró un nombre, pero sí ordenó una lógica. Macri evitó apurar una sucesión, buscó recuperar centralidad para su partido y dejó abierto el 2027 para decidir más adelante, cuando el tablero ofrezca menos ruido y más certezas.