Opinión

LOS CUATRO JINETES DEL PRO

Macri los eligió a ellos: los cuatro dirigentes que conducirán al PRO en la batalla del 27

Antes de hablar, les tomó examen a cuatro. Soledad Martínez, Montenegro, Ritondo y De Andreis. El micrófono no se reparte por protocolo. Se reparte por poder. El estado mayor del PRO ya está definido

¿Qué pasa en el gabinete de Lanús?

Tres secretarios de primera línea dejaron el gabinete en menos de tres años. Ninguna salida con escándalo, pero el patrón ya dejó de leerse como casualidad.

Todos contra Manuel

Hubo un tiempo en que Manuel Adorni era el escudo comunicacional del Gobierno. Hoy, en cambio, parece haberse transformado en un problema político para casi todos los sectores del poder.

Se fue al pasto 

Karina Milei armó una licitación trucha por 700 palos para la jardinería y se la dio al primo de su mano derecha. La casta no existe, es un invento para que esta gente haga negocios.

La Purga

Una limpieza sin épica ni discursos, donde el poder corta por lo sano: menos herencias incómodas, menos ruido interno y una sola moneda en circulación —orden, control y resultados.

Choferes

Escuchan todo, no figuran en ningún lado y saben más que muchos ministros. El poder también se guarda en el asiento delantero.

Cuando la militancia rinde: Iglesias y el premio UE

En la Argentina, los cargos no siempre se ganan por concurso. A veces se cobran por constancia. Y cuando el pago llega vía Boletín Oficial, con destino europeo y sin escalas, la lectura es clara: la militancia bien hecha rinde.

La renovación no se dice: se conduce

Mientras el PRO discute si tener candidato propio en 2027, el verdadero problema sigue intacto: quién se anima a sentarse en la silla, romper inercias y ejercer conducción real. Sin poder efectivo, la renovación es solo una consigna elegante.

Dietrich, el plan B que el PRO no quiere decir en voz alta

Mientras los primos Macri salen a vender “reconciliación” rumbo a 2027, el dato jugoso no es el abrazo: es el nombre que asoma detrás. Si el proyecto no levanta, Guillermo Dietrich puede pasar de “no corre” a salvavidas del PRO porteño.

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