LOS CUATRO JINETES DEL PRO

Macri los eligió a ellos: los cuatro dirigentes que conducirán al PRO en la batalla del 27 Antes de hablar, les tomó examen a cuatro. Soledad Martínez, Montenegro, Ritondo y De Andreis. El micrófono no se reparte por protocolo. Se reparte por poder. El estado mayor del PRO ya está definido

Lo más importante de la noche del viernes en Mar del Plata no fue solo lo que dijo Mauricio Macri. Fue a quién le dio el micrófono antes de hablar él.

Cuatro. Cuatro dirigentes cerraron el panel previo al discurso del presidente del PRO. Soledad Martínez, Guillermo Montenegro, Cristian Ritondo y Fernando De Andreis. Macri los expuso frente a la tropa deliberadamente, como quien hace una presentación en sociedad. El estado mayor del PRO ya está definido.

La rosca no se cuenta. Se interpreta. Y lo de Mar del Plata hay que interpretarlo así: cada uno de los cuatro subió al escenario con un rol. No se superpusieron. No se pisaron. Encajaron. Eso no pasa solo.

SOLEDAD MARTÍNEZ: LA QUE SOSTIENE EL RELATO

La intendenta de Vicente López y vicepresidenta del PRO asumió el rol más político-emocional de la noche. El que a veces nadie quiere pero alguien tiene que hacer: hablar de las bajas, de la cohesión, del futuro.

Le puso palabras a lo que flotaba en el ambiente sin que nadie lo nombrara. “En esta etapa difícil habrá algunos que se irán. Lo importante es mirar a los que nos quedamos. El único Indispensable es Mauricio Macri, que decidió liderar esta nueva etapa del PRO.”

No es una frase de gestión. Es una frase de conducción. Martínez está construyendo identidad partidaria, no solo intendencia.

Sobre la provincia fue igualmente directa: la definió como “una pesadilla” y deslizó, entre risas, que los intendentes del PRO estarían tentados de pedir la autonomía provincial. Humor que lleva adentro una idea política muy seria.

La definición estratégica ya la había dejado antes del acto: “Independientemente de lo que suceda en 2027, el PRO tiene que llegar mucho más fortalecido como partido a ese momento de lo que llegó al proceso electoral de 2025.”

Es la que mira la foto más grande. Por eso Macri la eligió.


MONTENEGRO: EL QUE TIENE EL MODELO

El senador provincial y exintendente de Mar del Plata habló desde el bastión. Con la autoridad de quien ya gobernó, ya demostró, y ahora tiene algo concreto que mostrar.

“En Mar del Plata hace tiempo venimos dando una discusión de dos maneras de hacer política, y una es la que nos enseñó Mauricio durante todo este tiempo. Hace 20 años que estamos recorriendo este camino.”

Y planteó el contraste que el PRO quiere instalar como eje de campaña: “Hay dos modelos claros. El de Mar del Plata y el de la provincia de Buenos Aires. Buenos Aires necesita parecerse a Mar del Plata, no al revés.”

Eso no es discurso. Es una propuesta de gobierno. Montenegro está ofreciendo Mar del Plata como laboratorio, como prueba de que el modelo funciona. Y Macri lo sabe: necesita territorio que avale el relato.

“En Mar del Plata elegimos estar del lado de la ciudad del sí: sí a la inversión, sí al trabajo y sí a generar empleo. El 90% de los trabajos en nuestra ciudad son privados.”

En el interior bonaerense, ese número vale más que cualquier eslogan.


RITONDO: EL QUE DICE LO QUE HAY QUE DECIR

El presidente del PRO bonaerense y jefe del bloque en Diputados fue el más duro de la noche. El que no especuló. El que puso el cuerpo.

“Hay que pedir la interpelación hasta que Adorni se vaya del cargo”, lanzó. Y antes de que alguien lo acuse de oportunismo, plantó bandera: “Entre la conveniencia y la convicción, vamos por la convicción, aunque a veces te lleve a perder.”

Esa frase es la que el PRO necesita que alguien diga en voz alta. Y Macri eligió a Ritondo para decirla. No fue improvisación — fue casting.

Sobre la provincia también fue sin filtros: la gestión de Kicillof es “desastrosa” y el PRO tiene que “volver a gobernar la provincia como en 2015.” Ritondo ya habla como candidato. O como jefe de campaña. Probablemente las dos cosas.


DE ANDREIS: EL ARQUITECTO

Fernando De Andreis es el hombre de Macri. El secretario general del partido, el que arma sin aparecer, el que traduce la voluntad del jefe en estructura territorial. El más poderoso de los cuatro es el que menos sale en las fotos.

En Mar del Plata habló con tono de estratega, no de político. “Les propongo mirar para adelante: tenemos dos grandes desafíos. El primero es no poner en riesgo ese cambio, pero tenemos que ser protagonistas de ese cambio.”

Sobre la semana brava fue directo: “Fue una semana difícil, pero que no nos corran con el tema Adorni: del día 1 sentamos posición. Cuando empezó a mentir en el Congreso empezamos a decir que tenía que dar un paso al costado y le hacía daño a la Argentina.”

Y cerró con la visión de largo aliento: “Nosotros plantamos la semilla de la libertad y el cambio. O el cambio se sostiene o vuelve el populismo kirchnerista.”

De Andreis no busca una candidatura propia. Busca ganar. Y en esa diferencia está su poder.


LO QUE QUEDÓ FLOTANDO

María Eugenia Vidal y Gabriela Michetti estuvieron. En primera fila. Sin hablar. Eso también dice algo.

Y lo que nadie mencionó en toda la noche —ni en un discurso, ni entre las mesas— fue el candidato a gobernador bonaerense para 2027. Diego Santilli sobrevuela el salón pero nadie se anima a nombrarlo. Su futuro está atado a lo que pase con Adorni y con la Casa Rosada, y esa incertidumbre es la que le da margen a los cuatro jinetes para seguir construyendo.

El PRO tiene fecha, tiene imagen y tiene consigna. Todavía le falta candidato.

Pero ya tiene quiénes van a pelear para conseguirlo.


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