
En medio del recambio en la Jefatura de Gabinete y la salida ruidosa de Manuel Adorni —la misma crisis que terminó empujando a Diego Santilli al centro del tablero—, llegó un dato que en Casa Rosada leen como oxígeno: JP Morgan, el banco más pesado de Wall Street, sostiene que el Gobierno de Javier Milei logró estabilizar la economía durante la primera mitad de 2026.
No es un detalle menor en términos de rosca. El sello de un banco de esa envergadura funciona como aval externo justo cuando la Casa Rosada necesita mostrar gestión ordenada hacia afuera mientras adentro se acomoda el organigrama —con Santilli asumiendo el control administrativo que antes estaba repartido— y sigue goteando la causa por el patrimonio no declarado de Adorni, que todavía no cerró.
Pero el informe no es un cheque en blanco. La entidad advierte que la segunda mitad del año exige un cambio de fase: ya no alcanza con haber estabilizado, hay que consolidar los avances y preparar el terreno para 2027, un año en el que se combinan elecciones presidenciales con vencimientos de deuda de peso. Las proyecciones de dólar, inflación, actividad y reservas están, según el banco, en línea con lo que espera el propio equipo económico argentino. Es decir: no hay sorpresas para arriba ni para abajo, hay una expectativa que ahora hay que cumplir.
Ahí es donde el dato económico se vuelve dato político. Todo el operativo de reordenamiento del gabinete —la concentración de poder en la nueva Jefatura, el vínculo directo con gobernadores que pasó a manejar Santilli— tiene sentido si el objetivo final es blindar la gestión económica de cara al año electoral. La estabilización le da al oficialismo un argumento para 2027, pero también le pone el cronómetro en marcha: cada mes que pasa sin sobresaltos cambiarios cuenta a favor, y cada semana de ruido político —como la que dejó Adorni— juega en contra del relato.

No sorprende, en ese sentido, que en paralelo se multipliquen los movimientos de posicionamiento hacia 2027 dentro del espacio libertario y sus aliados, como el que ya reconstruimos en el operativo Hadad para 2027. La pelea por ocupar lugares en la mesa chica del Gobierno, incluida la que en su momento tuvo como protagonista al hoy fortalecido operador Devitt dentro de la Jefatura de Gabinete, no se explica sin este trasfondo: quien controle el relato económico de acá a fin de año tiene una ficha fuerte para la interna libertaria rumbo a las presidenciales.
La foto de JP Morgan, en definitiva, es una buena noticia con fecha de vencimiento. El desafío para Milei —y para quienes hoy compiten por administrar esa gestión, empezando por Santilli— es que el semestre que viene no deje la estabilización como un recuerdo de la primera mitad del año, sino como el piso de una historia que todavía tiene que escribirse.