
La agencia Standard & Poor’s mejoró la calificación de la deuda soberana argentina, que pasó de CCC+ a B- en moneda local y extranjera. La decisión llega apenas un mes después de que Fitch Ratings aplicara una suba equivalente, y se da en plena tarea del Ministerio de Economía por despejar los vencimientos de deuda de cara a 2026 y 2027.
El impacto más visible se sintió en el riesgo país: el índice elaborado por JP Morgan perforó la barrera de los 450 puntos básicos y se ubicó en torno a los 447, su nivel más bajo desde mayo de 2018. En la rueda posterior al anuncio, los activos argentinos operaron con fuertes subas.
Según S&P, la mejora refleja una menor percepción de riesgo sobre la capacidad de pago del país, sostenida en el equilibrio fiscal, la desaceleración de la inflación y la normalización del mercado cambiario. La agencia proyectó un crecimiento del 2,7% para 2026 y cercano al 3% anual en los años siguientes.
Desde el oficialismo, el secretario de Finanzas, Federico Furiase, atribuyó la mejora al superávit fiscal, el orden monetario, la acumulación de reservas y el saneamiento del balance del Banco Central.
No obstante, la propia calificadora moderó el entusiasmo: B- continúa siendo territorio especulativo —lejos del grado de inversión— y la agencia advirtió que el país sigue expuesto a shocks adversos y a la histórica volatilidad de sus políticas públicas. Proyectó, además, una inflación promedio del 32% para 2026. Para los analistas, el principal factor de incertidumbre de cara a las elecciones de 2027 sigue siendo político.