Todavía no tiene nombre, ni candidatos, ni una mesa constituida. Pero dirigentes del PRO, la UCR y gobernadores que alguna vez convivieron en Juntos por el Cambio volvieron a cruzarse, con la mirada puesta en 2027.
Juntos por el Cambio no va a volver a ser lo que fue. Eso ya lo asumieron hasta sus propios protagonistas. Pero algo se está moviendo: durante 2026, varios de esos protagonistas empezaron a explorar puntos de encuentro que hasta hace poco parecían clausurados. Mauricio Macri retomó el diálogo con dirigentes radicales y gobernadores; Maximiliano Pullaro aparece entre las figuras que empujan una construcción de alcance nacional; y Leonel Chiarella, presidente de la UCR, ya blanqueó lo que antes era un secreto a voces: una nueva coalición opositora para 2027 es “una opción”.
El mapa, de hecho, es más amplio de lo que sugiere ese trío. Del lado radical, Alfredo Cornejo, Leandro Zdero, Carlos Sadir y Juan Pablo Valdés ponen sobre la mesa el poder territorial que la UCR conserva en varias provincias. Del PRO, Fernando de Andreis** e **Ignacio Torres** son los nombres que empiezan a sonar con más fuerza. Y por afuera de esas dos estructuras, hay conversaciones cruzadas entre gobernadores de distinto signo —Pullaro, Torres, Martín Llaryora— que no responden a un mismo partido pero sí, cada vez más, a una misma lectura del tablero.
Nada garantiza que todos terminen bajo el mismo techo. Pero los contactos —y sobre todo quiénes los protagonizan— muestran una política que dejó el freezer y volvió a moverse.
La pregunta de fondo, entonces, ya no es si se puede reconstruir Juntos por el Cambio. Es si se puede construir algo distinto que conserve parte de esa esencia: partidos diversos, gobernadores, intendentes y dirigentes nacionales compartiendo una alternativa común frente al kirchnerismo y, ahora también, frente a la Libertad Avanza. Ahí aparece un nombre posible —todavía nada más que eso— para nombrar la hipótesis: Cambio Federal.
No es un armado anunciado ni una marca registrada. Pero condensa bien la idea que empieza a circular puertas adentro: Cambio, como el hilo que conecta a Cambiemos con Juntos por el Cambio; Federal, por el rol que las provincias y sus gobernadores buscan tener en la próxima etapa, en contraste con la lógica más centralizada que caracterizó a la coalición en sus años de gobierno.
Puede terminar llamándose Cambio Federal o de cualquier otra forma. La incógnita real no es el nombre: es quiénes estarán dispuestos a sentarse otra vez en la misma mesa, y con qué costos internos.
Juntos, tal como lo conocimos, no vuelve. Pero parte de su esencia ya empezó a buscar una nueva forma.