A 81 años de la movilización que dio origen al peronismo, la fecha sigue marcando el pulso de la política: quién convoca, quién habla y quién queda afuera de la foto.

Por La Rosca Digital | 17 de octubre de 2026

Cada 17 de octubre, el peronismo celebra el Día de la Lealtad, la fecha que recuerda la movilización de trabajadores que en 1945 exigió la liberación de Juan Domingo Perón y que el movimiento considera su acto fundacional. La lealtad, en su sentido más amplio, es la fidelidad sostenida a una persona, una causa o un grupo aun cuando cuesta algo. Dentro del peronismo es además un criterio de pertenencia: ser leal es estar adentro, y la traición es la acusación más grave que puede recibir un dirigente.

La celebración es central para el peronismo y su electorado, aunque no es una conmemoración compartida por todo el arco político.

Qué pasó en octubre de 1945

En 1945 el país estaba gobernado por un régimen militar encabezado por el general Edelmiro Farrell. Perón, entonces coronel, reunía tres cargos: vicepresidente, ministro de Guerra y secretario de Trabajo y Previsión. Desde esa Secretaría había ampliado derechos laborales y construido un vínculo directo con los sindicatos, lo que le generó apoyo obrero y, a la vez, resistencias dentro del Ejército y en sectores políticos y empresariales.

El 9 de octubre fue forzado a renunciar a todos sus cargos. El 13 fue detenido y trasladado a la isla Martín García. Más tarde, tras un problema de salud, lo llevaron al Hospital Militar. El 17, columnas de trabajadores, muchas del cordón industrial del Gran Buenos Aires, llegaron a la Plaza de Mayo para reclamar su libertad. Esa noche Perón habló desde el balcón de la Casa Rosada. Cuatro meses después, el 24 de febrero de 1946, ganó las elecciones presidenciales.

Según el relato histórico, en aquella jornada surgió también la Marcha Peronista, que desde entonces cierra los actos del movimiento. Berisso, de donde partieron columnas hacia Plaza de Mayo, es considerada hasta hoy el “kilómetro cero” del peronismo.

Afiche histórico del 17 de octubre, Día de la Lealtad, con un trabajador que sostiene el escudo peronista
Afiche del 17 de octubre, “Día de la Lealtad”.

Por qué se llama “de la Lealtad”

El nombre es una construcción posterior y encierra una lectura política. Lo que la historia describe como una movilización obrera quedó fijado en la memoria del movimiento como un acto de fidelidad al líder.

Desde adentro, la lectura es de reciprocidad: los trabajadores defendieron a quien les había reconocido derechos. Desde la mirada académica y crítica, el nombre pone el acento en el vínculo con la persona de Perón y deja en segundo plano la organización social y sindical que hizo posible la marcha, algo que habría reforzado una cultura política más verticalista.

La historiografía discute también cuánto hubo de espontaneidad y cuánto de organización previa. Los trabajos de Gino Germani, de Miguel Murmis y Juan Carlos Portantiero, y de Juan Carlos Torre pusieron el foco, respectivamente, en las masas migrantes, en la clase obrera ya organizada y en el papel de la vieja guardia sindical. La mayoría de los estudios coincide hoy en que fue una combinación de ambos factores.

Juan Domingo Perón y Eva Perón sonríen juntos en una foto coloreada
Juan Domingo Perón y Eva Perón.

Para qué sirve la lealtad en política

Más allá de la efeméride, la lealtad cumple funciones concretas. Ordena la interna, porque en un movimiento sin la estructura rígida de un partido clásico define quién habla en nombre de la tradición. Es capital de negociación, ya que un dirigente con fama de cumplir su palabra vale más a la hora de armar acuerdos. Y fija el costo de la salida: cambiar de espacio tiene un precio simbólico, y la palabra “traición” aparece rápido en el debate.

El politólogo Albert Hirschman la ubicó con precisión en su clásico Salida, voz y lealtad: es lo que hace que un miembro, ante un desacuerdo, elija quedarse y discutir adentro en lugar de irse. La lógica no es exclusiva del peronismo, ya que toda fuerza construye sus propios códigos de fidelidad, pero en este movimiento tiene fecha propia en el calendario y una liturgia que se repite cada año.

Juan Domingo Perón y Ricardo Balbín se dan la mano
Perón y Ricardo Balbín.

Una fecha que también mide la interna

El 17 de octubre funciona, además, como termómetro político. En 2024, el gobernador bonaerense Axel Kicillof encabezó el acto en Berisso, acompañado por la conducción de la CGT y por intendentes del PJ, mientras se definía la pelea por la presidencia del partido. “No me interesa disputar ninguna interna”, dijo en ese discurso.

En 2025, al cumplirse 80 años, el peronismo ensayó una tregua antes de las elecciones: Kicillof tuvo su acto por la mañana en la Quinta de San Vicente y por la tarde hubo una movilización hacia el domicilio de Cristina Fernández de Kirchner.

En ambos casos, la fecha funcionó como escenario de una pregunta que excede la efeméride: quién es hoy el custodio legítimo de la tradición. Este año la escena se repite con dos actos separados: Kicillof en La Matanza y Cristina en San José 1111.

Qué queda

El Día de la Lealtad es, a la vez, memoria y política. Es memoria porque recuerda el momento en que sectores sin lugar en la escena pública se hicieron visibles. Es política porque cada año se disputa quién es el heredero de esa historia. Y deja abierta una pregunta que alcanza a todo el sistema político: cómo se combina la fidelidad a una identidad con la necesidad de renovarla frente a una sociedad que cambió profundamente desde 1945.

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