Hace unos meses, Mauricio Macri aseguraba que no tenía motivos para hablar con Patricia Bullrich y que ella “estaba lanzada”. Hoy, desde su entorno dejan trascender que el diálogo entre ambos se habría retomado. Entre una cosa y la otra hubo un abrazo, un reencuentro en un salón empresario y una pregunta que empieza a circular en los pasillos del poder: ¿se estaría armando algo?
Los hechos
A fines de abril, en la cena de la Fundación Libertad, Bullrich se levantó de su mesa para saludar al expresidente y se dieron un abrazo. A principios de octubre, ambos compartieron salón en la entrega de premios a las mayores empresas del país, en la Bolsa de Comercio. En el macrismo dejan trascender que el diálogo se habría retomado después de aquella cena.
La Rosada minimiza. El vocero Adrián Ravier aseguró que Bullrich sigue apoyando la reelección de Milei y que las diferencias son parte de la dinámica normal de una coalición.
Por qué ahora
Bullrich viene de meses de fricción con el círculo de Karina Milei. En junio se plantó contra el pedido del Gobierno de retirar el pliego de la jueza María Verónica Michelli, cuñada del periodista Hugo Alconada Mon, y le ofreció a Milei su renuncia a la jefatura del bloque, que él rechazó. Después hubo un pacto de no agresión en Olivos, sin plazos. Un pacto sin plazos es una tregua, no una reconciliación.
Mientras tanto, su capital político se mantiene firme: según Perfil, es la figura con mayor imagen positiva del país, con hasta 38,8%.
Lo que se necesitarían
Bullrich tiene imagen y volumen propio, pero no tiene un partido. El PRO tiene estructura y dirigentes, pero todavía no tiene un candidato conocido, algo que Macri prometió resolver en 2027. Ella misma admitió que cualquier proyecto requeriría una coalición.
A eso se suma la coincidencia táctica que describió el Cronista: ambos preferirían que la definición sobre las PASO se demore lo máximo posible. La desconfianza seguiría intacta, pero postergar les dejaría margen a los dos.
El interrogante
Nadie lo admite y nadie confirma un plan B. Lo que habría es un canal reabierto entre dos dirigentes que, si el esquema de 2027 se rompe, podrían necesitarse. Por ahora se trataría de una rosca en voz baja y sin confirmaciones. El próximo gesto público, o la próxima negación, dirá más que cualquier versión.
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