
Empezó a circular en redes una fórmula improbable: Macri presidente, Talerico vice. La repiten siempre las mismas cuentas. No hay un dirigente del PRO bancándola en público, no hay un gesto del propio Macri, no hay mesa chica que la haya validado. Hay repetición, y nada más. Cuando un nombre se infla solo en redes, conviene preguntarse a quién le conviene que se infle.
A Macri, en cualquier lectura seria, no.
Talerico no aporta lo que una vicepresidencia tiene que aportar. No suma votos demostrados, no mueve intendentes, no trae gobernadores, no garantiza bancas, no representa una provincia. El antecedente está y es contundente: después de su paso por la UIF armó Potencia, jugó por afuera del PRO y de La Libertad Avanza, y en provincia de Buenos Aires el experimento no llegó a despegar. Sin volumen propio, nadie se sienta de vice del principal apellido del partido.
Lo único que podría aportar es simbólico —república, anticorrupción, ficha limpia—, pero esa bandera ya forma parte del ADN de Cambiemos. Macri no necesita importar desde afuera lo que viene representando hace una década. Una vice se piensa para sumar lo que falta, no para subrayar lo que ya está.
A eso se suma una contradicción política difícil de pasar por alto. Talerico fue crítica del acercamiento entre Macri y Milei. No acompañó esa estrategia: marcó distancia y eligió construir por afuera. Sumarla a la fórmula sería meter adentro de la boleta el conflicto que la fórmula debería destrabar.
¿Por qué circula el nombre, entonces? La hipótesis más razonable es la más obvia: para colgar a Talerico del apellido Macri. Sin él, queda contenida en su propio techo —prestigio de nicho, baja instalación, sin votos demostrados—. Asociada al expresidente, en cambio, entra automáticamente en una conversación nacional de la que su volumen propio no le alcanzaría para participar. No es Macri buscándola. Es su entorno usando al expresidente como plataforma.
Una vicepresidencia se ofrece para resolver problemas del candidato. Esta no resuelve ninguno y encima le agrega uno. Por eso, más que una fórmula, lo que circula parece otra cosa: una operación de instalación, donde un apellido sin volumen necesita pegarse al único apellido del PRO que todavía ordena conversación.
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Ya esta escrito , una luchadora contra la corrupción ,que es el verdadero flagelo de nuestro país.
Un país sin justicia ,no tiene salida ,no tiene futuro ,donde hoy seguimos votando personajes que lo único que le interesa es su propio bienestar a expensa de los verdaderos argentinos que producen para el bien de la Nación.