En Argentina podés largar una presidencial desde un estudio de radio o desde un expediente. Guillermo Moreno eligió las dos cosas: lanzó 2027 con tono de “doctrina o nada” y con un “*” gigante colgando del apellido.  

El dato: Moreno confirmó que competirá por la Presidencia y dijo que “no es temprano, es necesario”, que busca “emparejar la cancha” y que el 2027 se va a ordenar en “libertario–peronismo”.  

El problema: está inhabilitado para ejercer cargos públicos por fallos que la Corte dejó firmes en octubre, y él empuja la discusión jurídica: si esa inhabilitación corre igual para un cargo electivo como Presidente o solo para “funcionario público” designado.  

Lectura: más que un “yo gano”, Moreno juega a “yo ordeno el debate”. Si la Justicia le abre la puerta, se vuelve factor de ruido interno; si no, puede terminar siendo candidato-palanguita para marcar agenda peronista desde afuera. (Hipótesis, no dato).

En 2027, algunos van a competir por votos; Moreno, primero, compite por la definición de la palabra “candidato”.

¿Vos cómo la ves, realidad o estrategia?

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