Mientras el crédito y el ahorro en pesos se estancan, la economía bancaria se dolariza: el stock creció más de US$1.000 millones en un mes sin aguinaldo ni vacaciones que lo empujen.

Los depósitos privados en dólares sumaron en septiembre US$1.023 millones y cerraron el mes en US$41.910 millones, un 2,64% más que a fines de agosto. Es el mayor salto mensual desde diciembre de 2025 y el mejor registro del año.

El dato llama la atención por lo que no lo explica. Los otros dos meses fuertes de 2026, enero (US$983 millones) y julio (US$933 millones), tuvieron ayuda estacional: cobro de vacaciones, medio aguinaldo y pagos de los bonos Globales. En septiembre no hubo ese empujón y el avance igual fue mayor.

En lo que va del año el stock subió US$4.924 millones, un promedio de US$547 millones mensuales, que septiembre casi duplicó. En doce meses la suba es de US$7.965 millones, ya que un año atrás los depósitos estaban en US$33.945 millones.

Detrás de la cifra está una demanda de divisas que se estabilizó en un nivel alto. Según ACM, las personas humanas compraron US$2.933 millones en agosto, el último dato oficial, por encima del promedio de US$2.683 millones mensuales que traía el año. La diferencia es que ahora buena parte de esos dólares queda en cuentas bancarias en lugar de irse al colchón o al exterior.

El vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, lo planteó ayer así: tres de cada cuatro dólares que compran los ahorristas permanecen en el sistema financiero. Para la autoridad monetaria, eso no es fuga, sino una fuente de fondeo para los bancos y para nuevos créditos.

Esos créditos ya están creciendo. Los préstamos en dólares subieron 3,7% en septiembre, hasta superar los US$26.230 millones, un récord, y acumulan una expansión del 41% en el año.

El panorama en pesos es el opuesto. Según LCG, en septiembre los depósitos cayeron 0,1% real y los préstamos 0,6%. En la comparación interanual las bajas son de 1,7% y 1,1%. Las líneas de consumo llevan 13 meses seguidos en retroceso, y el financiamiento a empresas cortó una racha de cuatro meses de alzas.

Lectura: el sistema financiero funciona hoy a dos velocidades. El ahorro y el crédito en dólares se expanden, mientras que el circuito en pesos, el que financia el consumo y el capital de trabajo, sigue sin arrancar. El Banco Central lo lee como confianza y fondeo estable. La contracara es que el motor del crédito pasa a depender de una moneda que la mayoría de los tomadores no genera.

Fuente: LA NACION (Javier Blanco), 6/10/2026; datos de LCG y ACM citados en esa nota.

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