Por Fernando López Duhour

Daniel Antonio Osorio Peñaloza, de 46 años, gerente general y director suplente de la firma GenTech Argentina S.A., fue encontrado muerto este domingo en su domicilio en el barrio de Almagro. El hecho fue calificado como “muerte dudosa” y quedó en manos de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°22, a cargo de Eduardo Cubría.
La particularidad del caso no está solo en la muerte en sí, sino en el contexto: GenTech es la empresa de suplementos dietarios vinculada al entorno empresarial de Martín Menem, actual presidente de la Cámara de Diputados.
Según la información publicada, Osorio no respondía el teléfono desde hacía días. Cuando personal policial intervino en el domicilio, ya se encontraba el propio Menem en el lugar, de acuerdo a reportes citados por medios nacionales.
El presidente de la Cámara baja rompió el silencio este lunes a través de sus redes sociales. “La muerte de Daniel Osorio Peñaloza es una noticia que me golpea profundamente. Dani fue mi amigo, mi compañero de trabajo y el gerente general de una empresa que construimos y desarrollamos juntos”, escribió. Al mismo tiempo, pidió prudencia: “Hoy existe una investigación judicial en curso para determinar qué fue lo que ocurrió. Por respeto a Daniel, a su familia y a todos sus seres queridos, les pido a los medios de comunicación, periodistas y usuarios de redes sociales que eviten especulaciones y versiones sin sustento”.
GenTech confirmó el fallecimiento a través de sus redes sociales, donde destacó el rol de Osorio dentro de la compañía y envió condolencias a su familia y allegados.

Menem fundó la empresa en 1998, en el inicio de su actividad privada en el rubro de suplementos nutricionales, un negocio que luego creció con el desarrollo de la marca en Argentina y su expansión regional.
El caso, por ahora, no tiene más que esa base fáctica: una muerte bajo investigación, en el marco de una empresa conocida y con un nombre políticamente expuesto asociado al recorrido previo del dirigente libertario.
Lo demás, como siempre en estas horas iniciales, queda en manos de la Justicia.
Y del tiempo.