Después de avanzar con la reforma del Banco Central y profundizar el ajuste fiscal, el Gobierno ya tiene definido cuál será su próximo gran desafío legislativo: llevar al Congreso un proyecto para incorporar en Argentina un mecanismo similar al government shutdown de Estados Unidos. La iniciativa busca que, una vez agotado el presupuesto aprobado, el Estado no pueda seguir gastando automáticamente y deba frenar buena parte de su funcionamiento hasta que exista una nueva autorización legislativa.
El proyecto promete convertirse en una de las discusiones políticas más fuertes del año. No solo porque modifica una regla histórica de la administración pública argentina, sino porque obligará al oficialismo a construir mayorías para aprobar una reforma de alto impacto institucional.
En ese escenario aparecen dos nombres clave: Diego Santilli y Patricia Bullrich. Ambos tendrán la responsabilidad política de ordenar las negociaciones, tender puentes con gobernadores y bloques dialoguistas y reunir los votos necesarios para que la iniciativa llegue a buen puerto. La Casa Rosada apuesta a su experiencia parlamentaria y capacidad de negociación para convertir una idea disruptiva en una ley.
Para Milei, el shutdown representa un nuevo paso, para Santilli y Bullrich, en cambio, será la primera gran prueba de fuego y este paquete sera la nueva ley bases, que de aprobarse representará una solidez en la gestion.