20 de agosto de 2026

Sergio Massa eligió el momento justo para volver a aparecer en el radar. Después de meses de bajo perfil, su nombre resurgió en las últimas dos semanas por dos motivos que, mirados juntos, arman una sola estrategia: pesar en el Senado y correrse de Axel Kicillof antes de que el armado bonaerense termine de definir quién conduce al peronismo rumbo a 2027.
La mano en el Senado
Cuando la Cámara alta le dio media sanción a la ley de propiedad privada con desalojo exprés, el oficialismo tuvo que resignar dos capítulos para juntar los votos. En los pasillos del Senado empezó a circular una pregunta incómoda para más de uno: quién ordenó ese recorte. El nombre de Massa apareció como uno de los señalados, coincidiendo con su reaparición pública en un acto del Frente Renovador ese mismo fin de semana. Nadie lo confirma en off, pero la sincronía entre la votación y su regreso a escena no pasó desapercibida entre los operadores que siguen de cerca la sesión.
El guiño a Cristina, la distancia con Kicillof
El otro movimiento es más explícito. Massa viene trabajando en abrir un canal con Cristina Kirchner, y en el mismo gesto marca distancia del gobernador bonaerense. La lectura que circula entre dirigentes del PJ es simple: mientras la interna entre CFK y Kicillof siga sin resolverse, ningún armado nacional puede prosperar, y esa pelea — que se juega en un distrito que concentra buena parte del padrón — es el freno real de cualquier proyecto opositor. Massa, que ya había advertido meses atrás sobre este bloqueo, ahora elige bando: prefiere sumar cercanía con el kirchnerismo duro antes que quedar atado a la suerte de Kicillof.
Por qué importa
La secuencia tiene sentido si se la lee junto a otro movimiento que ya contamos: mientras en el peronismo Massa reacomoda fichas, del otro lado de la grieta el oficialismo también mueve las suyas — la mesa PRO-LLA reactivada por Karina Milei y Mauricio Macri confirma que todos los espacios están recalculando alianzas a más de un año de la elección. Y en la propia interna bonaerense, la pelea por las sillas de poder no es exclusiva de Kicillof: como mostramos con el caso Scioli, más de una silla se probó este año dentro del peronismo provincial.
Massa no confirma candidatura, no confirma haber operado en el Senado, y no rompe públicamente con Kicillof. Pero la combinación de gestos — reaparición pública, cercanía con Cristina, protagonismo legislativo — dibuja a un dirigente que se prepara para pesar en 2027 sin depender de que la Provincia ordene su propia interna primero.