Pullaro impulsa una reforma electoral en Santa Fe para ir por el Senado y reducir las boletas

El gobernador busca achicar de cinco a dos las papeletas en las generales y debilitar el poder territorial de los senadores peronistas. El PJ y el socialismo resisten el cambio. La ley debería estar lista en agosto, de cara a 2027.

7 de julio de 2026

La reforma electoral que se debate en la Legislatura de Santa Fe entró en su etapa decisiva. El sector del gobernador Maximiliano Pullaro presentó un proyecto que reduce de cinco a dos las boletas únicas en las elecciones generales, en momentos en que la provincia debe adecuar su sistema electoral a la nueva Constitución sancionada el año pasado.

El cambio constitucional eliminó la mayoría automática que garantizaba 28 de las 50 bancas de Diputados al frente más votado e incorporó el sistema D’Hondt para el reparto legislativo. Esa modificación obligó a los bloques con representación parlamentaria a rediseñar las reglas del juego antes de las elecciones de 2027, cuando Pullaro buscará la reelección.

La propuesta radical: dos boletas en vez de cinco

El proyecto impulsado por el radicalismo dentro de la coalición Unidos plantea reemplazar las cinco boletas separadas —gobernador y vice, diputados provinciales, senador departamental, intendente y concejales— por un esquema de dos cuerpos:

  • Boleta provincial: agrupa gobernador y vice, la lista de diputados provinciales y el candidato a senador departamental.
  • Boleta municipal: reúne las candidaturas a intendente y concejales.

El elector seguiría marcando un casillero por categoría, por lo que desde el entorno del gobernador aclaran que no se trata de volver a la boleta sábana, sino de integrar las candidaturas según el nivel de gobierno. En las PASO, en cambio, se mantendría el esquema actual de cinco papeletas.

Fuentes del pullarismo sostienen que el sistema vigente “desordena el voto” y que el objetivo de la reforma es dar mayor gobernabilidad al Ejecutivo y ordenar el sistema político de cara a los próximos mandatos, propios o ajenos.

El trasfondo: el poder de los senadores departamentales

Detrás del rediseño técnico hay una lectura política concreta. Los senadores provinciales —de cualquier signo político— ejercen un poder territorial muy fuerte en sus departamentos, al punto de condicionar a los propios gobernadores. El PJ retiene actualmente cinco de esas bancas, en manos de Armando Traferri, Rubén Pirola, Alcides Calvo, Osvaldo Sosa y Eduardo Rosconi.

Según cálculos del oficialismo santafesino, Pullaro superó en 2023 a cuatro de esos cinco referentes peronistas en sus propios departamentos, con la excepción de Sosa en Vera. Una boleta unificada permitiría que el arrastre del gobernador incida también en esas disputas territoriales, hoy resueltas de manera más autónoma por cada caudillo local.

Las posiciones del PJ y el socialismo

El peronismo, a través del bloque de senadores, rechazó de plano cualquier modificación a la boleta única vigente y defendió el esquema de una boleta por categoría. Además presentó un proyecto propio para crear un Tribunal Electoral con competencia judicial permanente, presidido por un juez electoral provincial.

El socialismo, socio mayoritario de Unidos junto a la UCR, también decidió mantener el formato actual de cinco boletas. Desde el partido explicaron que reducir la cantidad de papeletas podría fortalecer en exceso el arrastre entre los cargos ejecutivos y legislativos, en detrimento de la autonomía del votante para elegir cada categoría por separado.

El otro frente de disputa: los pisos electorales

Además del diseño de la boleta, la negociación incluye los umbrales mínimos de votos para acceder al reparto de bancas mediante el sistema D’Hondt. El radicalismo y los senadores del PJ coinciden en un piso del 1,5% del padrón para pasar de las PASO a las generales y un umbral del 5% para entrar al reparto de bancas legislativas. El socialismo propone un piso más bajo, del 3%, mientras que el sector de Omar Perotti dentro del PJ plantea 3,5%.

Un umbral del 5% tendría un impacto directo sobre los partidos más chicos: de aplicarse en los comicios de 2023, tanto el Frente Amplio por la Soberanía como Viva la Libertad —que hoy tienen representación en Diputados— habrían quedado fuera del reparto de bancas.

Qué sigue

Los cuatro proyectos ya ingresados en la Legislatura —uno en el Senado y tres en Diputados, impulsados por la UCR, el socialismo y el PJ— deberán confluir en una única ley durante agosto, según el objetivo fijado por el propio gobierno provincial. El PRO, socio de la coalición Unidos, todavía no formalizó su proyecto, aunque buscaría incorporar cambios en el financiamiento de campañas, en un contexto en el que el partido también evalúa su propia estrategia de candidaturas y alianzas de cara a 2027.

De fondo, la discusión anticipa el mapa de 2027: mientras Pullaro apuesta a una boleta que potencie su arrastre electoral para la reelección, en el peronismo evalúan que una eventual “elección de tercios” —con el oficialismo provincial, el PJ y La Libertad Avanza compitiendo por separado— podría favorecer sus chances frente a un gobernador que hoy parte con ventaja. Un escenario que replica, en clave provincial, el mismo cálculo de armados y candidaturas de cara a 2027 que atraviesa hoy a la política nacional.

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