Guillermo Montenegro se aparta del Senado bonaerense y vuelve a la intendencia para completar su mandato, con la seguridad y el empleo como prioridades.

Guillermo Montenegro vuelve al Palacio Municipal. Tras diez meses de licencia, el intendente de General Pueyrredon dejará su lugar en el Senado bonaerense para retomar la conducción del municipio y completar el mandato que los marplatenses le renovaron en 2023, que vence el 10 de diciembre de 2027.

El cronograma es corto. Montenegro presentaría el lunes su pedido en la Cámara alta, que se trataría en la sesión del martes 6, y si no surgen imprevistos retomaría funciones durante la semana próxima. Hasta entonces, Agustín Neme sigue al frente del Ejecutivo y volverá a su banca en el Concejo Deliberante.

Dos problemas concretos: seguridad y empleo

Desde su entorno explican que el regreso apunta a dos problemas que tensionan a la ciudad. El primero es la inseguridad. Entidades empresarias y sindicales, entre ellas la Unión del Comercio, la Industria y la Producción y la UOCRA, contabilizaron 25 homicidios dolosos en el primer semestre de 2026 y reclamaron “recuperar la agenda de la seguridad”. Tras una serie de crímenes de alta repercusión, la Provincia anunció 50 patrulleros, 36 motos y 170 efectivos. El municipio, por su parte, gestionaba la llegada de entre 150 y 200 efectivos de fuerzas federales, que todavía no habían arribado.

El segundo es el empleo. Según el INDEC, la desocupación en Mar del Plata fue del 9,9% en el segundo trimestre de 2026, frente al 6,3% de un año atrás y por encima del 7,9% del promedio nacional.

En ese terreno, la trayectoria de Montenegro es un dato relevante: fue ministro de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires durante la gestión de Mauricio Macri, y cerca suyo consideran que debe asumir personalmente el desafío.

Verano y año electoral por delante

El momento también pesa. La temporada de verano está cerca y el turismo viene golpeado: las últimas vacaciones de invierno cerraron con casi 12% menos de visitantes que en 2025. Con 2027 como año electoral, en el oficialismo local temen que, si la inseguridad se agrava, el PRO pierda el municipio frente al kirchnerismo.

Montenegro no podrá ser candidato, porque la ley no habilita un tercer mandato, pero conserva peso propio en la definición de la estrategia del espacio. Entre los nombres que suenan para la sucesión aparece Fernando Muro, jefe del bloque de concejales del PRO.

Una vuelta que no estaba en el plan inicial

Montenegro había dejado el cargo para asumir en el Senado, tras encabezar la boleta de La Libertad Avanza en la Quinta Sección, con la expectativa, según su entorno, de sumarse al gabinete nacional de Javier Milei. Ese destino no se concretó. Hoy vuelve a la gestión local, el terreno donde construyó su perfil, a ocuparse de los problemas que preocupan a los vecinos.

No faltan las críticas. Desde la oposición cuestionaron tanto el regreso como su paso por la Legislatura, y la consultora Mariel Fornoni advirtió que “los dobles comandos en Argentina no funcionan” y que la decisión deberá explicarse a la sociedad. También hubo reproches a la gestión interina de Neme por los reclamos de seguridad, aunque su administración avanzó en la reglamentación de las aplicaciones de transporte, un debate pendiente desde hace años.

El impacto en la región

La salida de Montenegro también mueve el tablero en la Legislatura. Su banca sería ocupada por la tandilense María Luján Fiego, de Acción Tandilense-La Libertad Avanza, que integró la lista de la Quinta Sección en el cuarto lugar. Con ese cambio, el bloque del PRO en el Senado bonaerense pasaría de cinco a cuatro bancas, y Tandil suma una voz propia en la Cámara alta.

Lo que viene

El intendente vuelve con una gestión de seis años detrás, un municipio que lo conoce y una prueba inmediata: el verano. El gabinete municipal y el futuro de Neme todavía no están definidos, y los resultados en seguridad y empleo serán el termómetro de esta nueva etapa.

Leé también