30 de junio de 2026
En el peronismo porteño conviven dos estrategias que no se hablan entre sí, aunque respondan al mismo sello partidario. No son matices de un mismo plan: son dos apuestas distintas, con horizontes distintos, para la elección de 2027.

Un frente amplio para gobernar sin ganar
El ala que conduce Juan Manuel Olmos, presidente de la Auditoría General de la Nación al frente de Peronismo Federal junto a Victoria Tolosa Paz y Guillermo Michel, apuesta a un frente amplio antes que a una candidatura propia. Horacio Rodríguez Larreta sigue adelante con su plan para volver al Ejecutivo porteño en 2027 y lo hace explorando contactos por fuera del PRO, con sectores del radicalismo y del peronismo no kirchnerista. Según pudo reconstruirse, fue el propio Olmos quien lo convocó a ese armado.
La lógica de fondo no es pelear una elección para perderla con orgullo: es correrse de la candidatura visible, dejar que otro —en este caso, Larreta— ponga la cara y encabece la lista, y a cambio asegurarse lugares de peso en una eventual gestión. Es la fórmula del cogobierno silencioso: no hace falta ganar con nombre propio para tener poder real adentro del Estado.
Ese frente, además, no se agotaría en Olmos y Larreta. El larretismo viene tejiendo en paralelo otros puentes por fuera del PRO y de LLA: Graciela Ocaña y Elisa Carrió cerraron su propia alianza, “Hagamos Futuro”, con respaldo de Rodríguez Larreta, mientras distintos sectores del radicalismo negocian candidaturas propias en la Ciudad. Ahí es donde el armado de Olmos encuentra margen para crecer: no como una alianza cerrada entre dos dirigentes, sino como un frente amplio que podría terminar sumando a buena parte del arco no libertario y no macrista de la Ciudad.

Resistir antes que negociar
Del otro lado del mismo partido, La Cámpora juega otro juego. Mariano Recalde, presidente del PJ porteño y senador nacional, conduce la estructura oficial y no participa de los gestos de acercamiento hacia Larreta. Su apuesta no pasa por sumarse a un frente ajeno, sino por sostener representación propia: ya se aseguró una banca en el Senado en 2025, con una de las mejores elecciones nacionales del peronismo porteño de las últimas décadas —esa banca queda firme hasta 2031, ya que CABA renovó los tres escaños del Senado en ese turno—, y el objetivo de cara a 2027 pasa por sostener el bloque en la Legislatura porteña, la única categoría en juego ese año junto con la Jefatura de Gobierno.
No es una estrategia de poder ejecutivo, es una estrategia de resistencia parlamentaria. Mientras el ala de Olmos negocia gobernar desde adentro sin ganar la elección, La Cámpora prefiere perder la elección pero no resignar bancas.
El mismo partido, dos apuestas
El PJ porteño prorrogó la renovación de sus autoridades hasta diciembre, en parte porque estas dos estrategias todavía no chocaron de frente. Pero la definición se acerca: si el frente con Larreta avanza, el peronismo porteño llegará a 2027 dividido en los hechos, aunque nunca lo diga en un comunicado. Un sector jugará a ganar sin cara propia. El otro, a no desaparecer.