El que se quema con leche, ve una vaca y llora

Bullrich no fue a ninguna de las tres reuniones que Adorni convocó con senadores de LLA en la Casa Rosada. La paradoja: es ella quien tiene que salir a desandar el acuerdo que ella misma cerró la semana pasada con la oposición.

En el oficialismo no hay una sola versión. Desde el despacho de Bullrich argumentaron que la senadora “no puede” concurrir porque tiene que encabezar la reunión de Labor Parlamentaria en el Senado. “Ella se reúne todo el tiempo. Los senadores no”, adujeron desde la jefatura de bloque. Desde adentro del bloque, en cambio, aseguraron que fue invitada y decidió no ir. “Otra diferenciación”, deslizó con sorna una fuente interna.

El resultado es el mismo en cualquiera de las dos lecturas: este martes, mientras Adorni recibía a los 21 senadores de La Libertad Avanza en tres tandas — a las 11, a las 13:30 y a las 16 — en su despacho de la Casa Rosada, la titular del bloque estuvo en otro lado. No fue la única: también faltaron el cordobés Luis Juez y el formoseño Francisco Paoltroni.

Distancia pública, negociación en privado

La senadora viene marcando distancia desde el inicio del escándalo. Todo arrancó cuando Adorni declaró en una entrevista televisiva que tenía 500.000 dólares sin declarar, justificados en una herencia familiar e inversiones en criptomonedas — una revelación que encendió la causa judicial por presunto enriquecimiento ilícito que hoy lo tiene en el ojo de la tormenta. Bullrich no tardó en tomar distancia: exigió que adelantara la presentación de su declaración jurada ante la Oficina Anticorrupción, no lo logró, y la semana pasada fue más directa. “Esto es más que un error, esto es una omisión ética”, sostuvo públicamente.

Sin embargo, fue ella misma quien la semana pasada negoció con los bloques dialoguistas para postergar la sesión que la oposición impulsaba contra Adorni. El precio de ese acuerdo: aceptar que este jueves habría sesión con la interpelación incluida en el temario.

El acuerdo que ahora tiene que deshacer

Ahora, por pedido de la Casa Rosada, Bullrich tiene que ir a la reunión de Labor Parlamentaria de las 18 a desandar ese mismo acuerdo. El nuevo objetivo del oficialismo es que el jueves los proyectos pasen a comisión — lo que le daría al Gobierno al menos una semana más antes de cualquier definición. Para eso, necesita convencer a los mismos bloques dialoguistas que la semana anterior ya aceptaron una vez sentarse a esperar.

La oposición kirchnerista, con el respaldo de otros bloques, impulsa la interpelación al amparo del artículo 101 de la Constitución Nacional, que habilita a interrogar a los ministros en el recinto y aplicar una moción de censura al jefe de Gabinete con la posibilidad de removerlo con el voto de la mitad más uno de cada cámara.

En Diputados, la maniobra ya funcionó: el presidente de la Cámara, Martín Menem, derivó el debate a la Comisión de Asuntos Constitucionales, convocada para el 30 de junio, frustrando la sesión opositora prevista para las 14 de este martes. “Está complicado el quórum”, admitió una fuente opositora. El PRO y los cornejistas, se da por descontado, no van a darlo.

Un día de transición en el equipo de Adorni

La jornada también estuvo marcada por cambios en el equipo comunicacional del Gobierno. Adorni dejó la vocería presidencial — su reemplazante será el economista y diputado pampeano Adrián Ravier — y el secretario de Comunicación y Prensa, Javier Lanari, fue reemplazado por Fabián Fernández. Ambos movimientos fueron decididos el viernes en una reunión de seis horas entre Milei y Adorni, en la que también se confirmó la continuidad del ministro coordinador, sostenida por el apoyo de Javier Milei y de Karina Milei. Aunque en los pasillos siguen circulando los nombres de Sandra Pettovello y Pablo Quirno como eventuales reemplazantes.

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