El proyecto CAREM-25: paralización, asignación presupuestaria y cambios en la conducción estatal

El reactor CAREM-25, ubicado en la localidad de Lima, partido de Zárate, provincia de Buenos Aires, es un proyecto de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) para el desarrollo de un reactor nuclear de potencia de diseño y construcción nacional, con una capacidad estimada de 25 MW. Su puesta en funcionamiento estaba prevista para 2028, según el cronograma vigente hasta diciembre de 2023.

El reactor CAREM-25, ubicado en la localidad de Lima, partido de Zárate, provincia de Buenos Aires, es un proyecto de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) para el desarrollo de un reactor nuclear de potencia de diseño y construcción nacional, con una capacidad estimada de 25 MW. Su puesta en funcionamiento estaba prevista para 2028, según el cronograma vigente hasta diciembre de 2023.

Al momento del cambio de gobierno, en diciembre de 2023, la obra civil registraba un avance del 80% y el total del proyecto, incluyendo ingeniería y componentes, alcanzaba el 65%. La inversión acumulada hasta esa fecha ascendía a unos 690 millones de dólares, según estimaciones de exfuncionarios y fuentes de la CNEA.

A principios de 2025, la CNEA dispuso la suspensión de los trabajos de construcción. En el proyecto de presupuesto 2026 enviado al Congreso, no figura ninguna partida específica para el CAREM-25. El presupuesto total de la CNEA para 2026 es de $219.315 millones, lo que representa una reducción del 58% en términos reales respecto al presupuesto de 2023. La inversión en ciencia y tecnología como porcentaje del PBI se ubicó en 0,16%, el nivel más bajo en cinco décadas, de acuerdo a datos oficiales.

El estado actual de las instalaciones fue descripto por el ingeniero Rodolfo Kempf, investigador de la CNEA y parte del equipo que desarrolló el combustible del reactor. Según su testimonio, el edificio del reactor acumula más de 20 metros cúbicos de agua, con oxidación en el liner de contención. El edificio destinado a la turbina registró anegamiento de 7 metros de altura. La turbina principal permanece cubierta por una lona. En el perímetro de la obra se observa crecimiento de vegetación.

La empresa Techint, a cargo de la construcción, paralizó sus tareas. La compañía reportó 270 trabajadores suspendidos, mientras fuentes gremiales elevaron la cifra a 500 operarios. Además, se registraron más de 1.000 despidos en empresas tercerizadas, según denuncias de los sindicatos del sector. En la CNEA, la gerencia de ingeniería vinculada al proyecto perdió más del 20% de su personal, y la institución reportó la salida de 571 científicos y técnicos altamente calificados entre 2024 y 2025.

El Poder Ejecutivo sostiene que el CAREM-25 no es comercialmente viable, argumentando que su potencia de 25 MW implica costos fijos similares a los de centrales de mayor escala. En paralelo, el gobierno anunció un “Plan Nuclear Argentino” que incluye la extensión de vida de las centrales Atucha I, Atucha II y Embalse, el impulso a la minería de uranio, la creación de YPF Nuclear y la posible construcción de un nuevo reactor modular.

La empresa IMPSA, adquirida por el consorcio estadounidense Industrial Acquisition Fund, firmó un acuerdo con la CNEA para la fabricación de la vasija de presión del CAREM-25, un componente de alta complejidad tecnológica. Según fuentes del sector, ese componente podría ser ofrecido en el mercado internacional como producto exportable.

En febrero de 2026, Demián Reidel presentó su renuncia a la presidencia de Nucleoeléctrica Argentina (NASA). Su salida se produjo en el marco de denuncias internas por presuntas irregularidades y sobreprecios en contrataciones. En su lugar asumió Juan Martín Campos, especialista en seguridad nuclear y reactores nucleares. Reidel había renunciado previamente a su cargo de jefe de Gabinete de Asesores de la Presidencia en julio de 2025.

La ex presidenta de la CNEA, Adriana Serquis, declaró que el gobierno “desfinanció el proyecto” y que “desde octubre de 2024 sabemos que hay cero pesos destinados al CAREM”. También afirmó que el país tenía “un desarrollo muy avanzado de un reactor modular pequeño” que podía posicionar a la Argentina como exportadora de tecnología nuclear. Sobre el plan oficial, Serquis lo calificó como “casi una estafa” por considerar que carece de avances concretos.

El ex Secretario de Planeamiento y Políticas en Ciencia, Diego Hurtado, sostuvo que “se desarma el CAREM para que ARC Energy, la dueña de IMPSA, exporte estos recipientes a presión”. El ingeniero Nicolás Malinovsky definió el proceso como “un remate de soberanía” y afirmó que “privatizar esto es privatizar años de soberanía, de desarrollo científico-tecnológico y de trabajo argentino”.

El proyecto CAREM-25 fue concebido como el primer reactor modular pequeño (SMR) de diseño íntegramente argentino, con más de cuatro décadas de desarrollo. La CNEA, además, resolvió desjerarquizar la gerencia a cargo del proyecto (GACAREM), que pasó a depender de otra gerencia.

Otros proyectos nucleares también registran afectaciones. El reactor multipropósito RA-10, destinado a la producción de radioisótopos para medicina, se encuentra paralizado, según denuncias de trabajadores del sector. En la central Atucha, los empleados reportaron despidos y atrasos salariales.

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