
La fotografía es del 19 de noviembre de 2023. Sobre una mesa de escuela, dos pilas de boletas se enfrentan: la celeste de Sergio Massa y Agustín Rossi, la violeta de Javier Milei y Victoria Villarruel. Aquel domingo, 14.554.560 argentinos eligieron la segunda. Milei se impuso con el 55,65% contra el 44,35% de Massa, una diferencia de 11,3 puntos que selló el final del kirchnerismo en el poder y abrió el experimento libertario más radical de la historia democrática argentina. Veintinueve meses después, el mapa político se mira al espejo y no se reconoce.
La velocidad del giro es lo que más sorprende. Apenas seis meses atrás, en octubre de 2025, La Libertad Avanza arrasó las elecciones legislativas con el 40,66% de los votos a nivel nacional y ganó incluso en la provincia de Buenos Aires —donde Diego Santilli (41,45%) revirtió frente a Fuerza Patria (40,91%) un escenario que parecía sentenciado—. El oficialismo aseguró el tercio para sostener vetos en el Congreso, sumó 54 diputados y 14 senadores, y Milei celebró el triunfo prometiendo “el Congreso más reformista de la historia”. Cinco meses después, el oxígeno se agotó.
El derrumbe en las encuestas: del podio regional a la mitad de tabla
El dato es contundente y se repite en consultoras de todo el arco ideológico. Según un relevamiento de CB Global Data realizado entre el 13 y el 18 de abril de 2026 sobre 2.567 casos, Milei tiene hoy una imagen positiva del 36,2% y una negativa del 59,7%. Hace apenas un año, en mayo de 2025, era el segundo presidente mejor valorado de Sudamérica con casi 49% de aprobación. Hoy aparece en el puesto 14 de 18 mandatarios latinoamericanos, lejos de Bukele y Sheinbaum, e incluso por debajo de Lula da Silva y Santiago Peña.
La encuesta de Opina Argentina —dirigida por Facundo Nejamkis, realizada entre el 30 de marzo y el 2 de abril sobre 1.007 casos— pinta un cuadro todavía más severo: 35% de aprobación contra 63% de rechazo. La caída fue de 6 puntos respecto al mes anterior y de 13 puntos desde enero. “Durante abril se acelera el proceso de deterioro del Gobierno ante la opinión pública iniciado en enero”, concluye el informe. Por primera vez, el rechazo a Milei supera al de Cristina Kirchner (61%), según la medición de Giacobbe & Asociados.
El termómetro provincial confirma el diagnóstico. En Córdoba —bastión histórico del antiperonismo y territorio amigable para el oficialismo nacional—, la consultora Zentrix midió un 53,4% de desaprobación y un 59,7% de imagen negativa, con un 54,7% que califica la gestión como “muy mala”. El 76,9% de los cordobeses dice que no llega a fin de mes. En la provincia donde Milei sacó el 74% en el balotaje, los números hoy son insostenibles.
La economía: el éxito macro que no se siente en el bolsillo
El relato oficial sostiene que Argentina vive un milagro. La pobreza, según el INDEC, cayó al 28,2% en el segundo semestre de 2025 (desde el pico del 53% que dejó el shock inicial del ajuste); el PBI creció 4,4% en 2025; el riesgo país perforó los 600 puntos; y el FMI aprobó el 15 de abril la segunda revisión del acuerdo, habilitando un desembolso de 1.000 millones de dólares. El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, llegó a decir que “Argentina ha tenido un éxito fantástico” y que diez millones de personas salieron de la pobreza.
Pero hay otra película. La inflación de marzo de 2026 fue del 3,4%, la más alta en doce meses, acumuló 9,4% en el primer trimestre y trepó al 32,6% interanual: lleva diez meses sin bajar. El propio FMI ajustó al alza sus proyecciones: pasó de estimar 16,4% anual en octubre pasado a 30,4% en abril, casi el doble. Además, recortó el crecimiento previsto para 2026 del 4% al 3,5% y aceptó flexibilizar la meta de superávit primario del 2,2% al 1,4% del PBI, un reconocimiento implícito de que el ajuste tiene techo. Varios economistas —desde Equilibra hasta el CEPA— sostienen que la baja de la pobreza está sobreestimada por problemas metodológicos en la Encuesta Permanente de Hogares: el INDEC sigue midiendo con una canasta basada en patrones de consumo de 2004-2005.
Lo que sí resulta indiscutible es lo que muestran las encuestas cualitativas. El 41,3% de los argentinos dice que no llega a fin de mes y solo el 15,3% puede ahorrar, según Tendencias. La inflación dejó de ser la principal preocupación (apenas 7,6%), pero la reemplazaron los bajos ingresos (26,9%), la pobreza (23,5%) y, significativamente, la corrupción (14,6%). Ese último dato no es casual.
El “Adornigate”: cuando el discurso anticasta choca contra el espejo
El caso estalló a comienzos de marzo de 2026. Manuel Adorni —designado jefe de Gabinete el 4 de noviembre de 2025 tras la renuncia de Guillermo Francos, en el recambio posterior al triunfo electoral— quedó en el ojo de la tormenta cuando trascendió que su esposa, Bettina Angeletti, sin cargo público, había viajado en el avión presidencial a Nueva York para acompañarlo al evento “Argentina Week”. A partir de allí se desplegó una catarata: viajes en primera clase a Aruba para Año Nuevo, traslados a Punta del Este en vuelos privados presuntamente financiados con fondos públicos, la compra de un departamento en Caballito por USD 230.000 (cuando el valor de mercado superaba los USD 400.000) mediante un préstamo hipotecario no bancario otorgado por las propias vendedoras, una refacción integral del baño que la justicia investiga, y una casa en el country Indio Cuá Golf Club a nombre de su esposa. La diputada Marcela Pagano denunció un crecimiento patrimonial del 500% en un solo período fiscal. El juez federal Ariel Lijo ordenó el levantamiento del secreto bancario y fiscal, a pedido del fiscal Gerardo Pollicita.
El costo político es severo y medible. Según la consultora Innova, el 70% de los encuestados considera a Adorni corrupto. Para Proyección, el 58,9% califica el caso como un hecho grave que afecta la credibilidad del oficialismo. La imagen del jefe de Gabinete se desplomó 16 puntos en un solo mes según Opina Argentina.
La politóloga Mariel Iparraguirre, citada por Infobae, lo explica con precisión quirúrgica: el caso Adorni es mucho más cercano a la vida cotidiana que un expediente por coimas en una licitación millonaria, como el caso $LIBRA. Es la refacción del baño, los viajes en primera, el departamento. Es decir: lo que toca al elector es lo que el elector cree que él mismo no puede hacer. La narrativa de la “honorabilidad” libertaria —marca registrada del primer año— se rompió en el lugar más sensible.
Pese a todo, Karina Milei sostiene la estrategia de “abrazar la granada”. El propio biógrafo del Presidente, Nicolás Márquez, calificó a Adorni como “un sujeto muerto políticamente” y reclamó su renuncia para “arrasar en 2027”. La interna oficial está partida. Pero el Presidente eligió la trinchera y el 29 de abril irá personalmente al Congreso a respaldar al jefe de Gabinete cuando este dé su informe de gestión.
El mapa hacia 2027: Milei reelegible, pero no invencible
Las elecciones generales están previstas para el 24 de octubre de 2027 (cuarto domingo de octubre, según marca la ley electoral). Si ningún candidato alcanza el 45% o el 40% con 10 puntos de ventaja, habrá balotaje, probablemente el 21 de noviembre. Hoy, prácticamente todas las encuestas coinciden en que la elección se definiría en segunda vuelta.
Los escenarios principales:
- CB Global Data (marzo 2026): Milei 28,3% / Kicillof 24,2%. Diferencia dentro del margen de error.
- Tendencias (marzo 2026): Milei 38,1% / Kicillof 33% / Bregman 11,4%. Una elección “ajustada”.
- Proyección (abril 2026): Milei 39,2% / Kicillof 32,6%. En balotaje hipotético: Milei 44,9% / Kicillof 40,7%.
- Opina Argentina (abril 2026): por espacios, peronismo 32% / LLA 31%. Empate técnico, primera vez que el oficialismo queda detrás.
- Alaska y Trespuntozero: en escenario contrafáctico, Massa supera a Milei por 4,2 puntos. Una manera elegante de decir que muchos votantes del balotaje 2023 hoy se arrepienten.
El piso de Milei se ubica en torno al 28-30% (núcleo duro libertario), su techo en 39-40%. Kicillof se mueve entre 19% y 31%. La conclusión metodológica es clara: hay un voto blando, decepcionado, que aún no encontró destino. El 18-20% de indecisos será determinante.
Los protagonistas de la próxima elección
Javier Milei (LLA). Buscará la reelección. Es candidato natural del oficialismo, pero con un capital político en franca caída y un Gobierno que aún no logra ordenar la sucesión simbólica para el día después. Cuenta con Estados Unidos como soporte externo y con la fragmentación opositora como soporte interno.
Axel Kicillof (Fuerza Patria). El gobernador bonaerense se consolidó como principal referente opositor. La constitución provincial le impide la reelección, lo que despeja su camino presidencial. Lidera el ranking de imagen positiva con 44%, empatado con Myriam Bregman, según Opina Argentina. Logró diferenciarse de Cristina Kirchner —condenada el 10 de junio de 2025 por la Corte Suprema en la causa Vialidad a 6 años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos, hoy con prisión domiciliaria y tobillera electrónica— y construir agenda propia.
Patricia Bullrich (LLA). La senadora y exministra de Seguridad supera al propio Milei en imagen positiva (39% según Opina Argentina, por encima del 35% del Presidente). Es la pieza más imprevisible del tablero: si Milei se debilita, podría capitalizar la sucesión libertaria. Por ahora juega adentro.
Victoria Villarruel. La vicepresidenta, distanciada del Presidente, es vista por las consultoras como un factor que dividiría el voto libertario si decidiera competir por fuera. Su sola presencia en la boleta complicaría la victoria oficialista en primera vuelta.
Myriam Bregman (FIT). El dato sorpresa: el Frente de Izquierda aparece con 11% en varias mediciones, muy por encima de su techo histórico. Es voto de protesta, no de adhesión, pero le ordena la elección al peronismo en un balotaje.
Sergio Massa. El derrotado del balotaje 2023 reapareció en las mediciones contrafácticas. Su nombre vuelve a circular en el peronismo moderado como opción dialoguista.
Mauricio Macri. Opera como armador. Su entorno repite que “no se está evaluando que sea candidato”. Apuesta a un PRO con candidato propio o a respaldar un outsider.
Provincias Unidas / radicalismo / PRO no LLA. El espacio de gobernadores moderados (Llaryora, Pullaro, Torres, Vidal) puede sumar 11-14% según las mediciones. Pelea por el tercer puesto y por convertirse en árbitro de un eventual balotaje.
Tres escenarios, una elección abierta
Escenario 1: Milei reordena. Si la economía estabiliza, baja la inflación al rango del 1-2% mensual y resuelve el caso Adorni —ya sea con la salida del jefe de Gabinete o con un sobreseimiento judicial—, podría recuperar parte del voto blando perdido y llegar al balotaje con ventaja, aunque ya no con la épica de 2023.
Escenario 2: Polarización 50/50. El peronismo unifica detrás de Kicillof, capitaliza el desencanto y la elección se define por menos de 5 puntos en una segunda vuelta cargada de tensión. Todo lo que hoy es voto blando libertario decepcionado migra al rechazo, y el factor Villarruel divide el voto libertario.
Escenario 3: Tercer protagonista. Si Provincias Unidas o el peronismo no kirchnerista construyen una opción de centro creíble, podrían meterse en el balotaje y desplazar a alguno de los dos polos. Es el escenario menos probable hoy, pero el más interesante para una sociedad que muestra niveles inéditos de hartazgo.
Coda: la lección de aquellas dos pilas de boletas
En noviembre de 2023, los argentinos eligieron entre dos modelos. Veintinueve meses después, el modelo elegido se ve obligado a defenderse de su propio espejo: el de la “casta” que prometió erradicar. Adorni en primera clase, Karina Milei sosteniendo una estructura sin oposición interna, un Presidente que insulta a la oposición desde el atril del Congreso y que ya no genera unanimidad ni siquiera entre sus propios votantes.
El balotaje de 2023 fue una elección plebiscitaria contra el kirchnerismo. La de 2027 será, casi inevitablemente, una elección plebiscitaria sobre Milei. La diferencia es que esta vez el Presidente ya no podrá hablar desde afuera: tendrá que rendir cuentas. Y los números de hoy, todavía a un año y medio de las urnas, sugieren que la cuenta no va a estar saldada.