Martes 11 de agosto de 2026
Hay una forma de anunciar sin anunciar, y Daniel Hadad la domina. El fundador de Infobae no dijo “soy candidato”. Dijo algo más eficaz: que hablar hoy de una candidatura “sería una irresponsabilidad” y que “las campañas hoy se hacen en seis meses”. Traducido al idioma de la rosca: no descarta nada, se guarda el timing y avisa que sabe exactamente cómo se juega el partido.
Esta semana, el empresario encendió una gira de medios que el mundo político mira con lupa. En una entrevista televisiva con Nicolás Wiñazki —primera escala de un recorrido que sigue por otras señales— cuestionó al entorno del Gobierno, se ofreció como el “adulto” dispuesto a colaborar y deslizó un dato que vale más que mil definiciones: antes de fin de año volvería a instalarse en la Argentina, tras años de residencia en el exterior. Nadie se muda de país para seguir mirando de afuera.
“Quiero colaborar para que el país funcione mejor”, resumió, y contó que dedica su tiempo a visitar universidades y a hablar con científicos. La frase, inofensiva en boca de un empresario cualquiera, suena distinta cuando la pronuncia alguien cuyo nombre ya aparece en encuestas de imagen presidencial.
Fuente: A24
El outsider que niega para instalarse
Acá está la rosca. El manual del outsider argentino —el mismo que catapultó a Javier Milei en 2023— arranca siempre por la negación. Hadad juega esa partida con oficio: admite que “existe una oportunidad” que se estaría desaprovechando, pero se cuida de no confirmar. Mientras tanto, ejecuta punto por punto la agenda de un precandidato: gira mediática, tejido transversal —aquella foto en La Matanza con dirigentes de todos los palos— y ahora la mudanza de regreso. La pregunta que ordena el 2027 no es si Hadad quiere jugar. Es a qué espacio representaría. En un tablero donde, como ya contamos, Milei necesita a Cristina y a Macri para reelegir, aparece un carril de centro pragmático que todavía no tiene dueño.
El palo a Milei, con bisturí
Hadad no rompió con el oficialismo: lo diseccionó. Elogió a la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, y al viceministro de Economía, José Luis Daza. Pero fue filoso con el resto: dijo que el equipo presidencial “no es el más homogéneo ni el más capacitado” y disparó contra los que copian el estilo del Presidente para “tratar de tarado al que piensa diferente”. La síntesis fue letal: el Gobierno “se enfrasca en peleas que no suman” y termina arrastrando a Milei a “errores importantes”.
Es la jugada clásica del que se ofrece como recambio sin quemar los puentes: rescato lo que funciona, marco lo que sobra y me paro como la versión sensata de lo mismo. No es casualidad que el movimiento llegue justo cuando el arco no peronista se reordena —con el PRO desangrándose entre desafiliaciones— y busca ordenador para 2027.
La pata que no improvisa: los “olvidados”
Hay un flanco que Hadad trabaja fino: el social. “No es justo que haya tanta gente olvidada”, planteó, en referencia a los cordones urbanos que —según su diagnóstico— la política tradicional dejó afuera. Y bajó una idea que lo despega del ala más dura del oficialismo: “no alcanza con que vengan a sacar cobre o litio o petróleo o gas”. El mensaje es nítido: crecimiento sí, pero con los que quedaron atrás adentro. Es, además, el clásico discurso del que amplía la base: no le habla al núcleo duro de Milei, le habla al que lo votó con la nariz tapada y hoy no la pasa bien.
(Beat opcional — cortá este párrafo si le hacés nota propia a Brito) En un tramo, incluso, Hadad se corrió de sí mismo y bendijo a otro: definió al ex presidente de River como “un gran candidato” con condiciones para dedicarse de lleno a la política. Un guiño al mismo casting de centro que el círculo rojo viene ensayando para el después de Milei.
La lectura de La Rosca
Nada de esto es una candidatura. Todavía. Pero en política los tiempos verbales importan menos que los movimientos, y los de Hadad —gira, regreso al país, tejido transversal, discurso de “colaboración”— son los de alguien que se está calzando el buzo por las dudas. “Mi cabeza está las 24 horas pensando en Argentina”, dijo. Nosotros lo traducimos distinto: su cabeza está las 24 horas pensando en 2027. La danza de nombres para suceder a Milei ya está abierta —del perfil de Hernán Lacunza para abajo— y Hadad acaba de anotarse sin decir que se anota.