Buenos Aires, 3 de agosto de 2026.

Hernán Lacunza, exministro de Economía de la Nación y de la Provincia de Buenos Aires, blanqueó su vocación de disputar la Presidencia en 2027 y quedó instalado como una de las cartas del PRO para no quedar licuado dentro de la ola libertaria. Pero, ¿quién es realmente el economista al que Mauricio Macri eligió como su alfil técnico? Su historia explica por qué su lanzamiento no es un capricho, sino el resultado de dos décadas moviéndose entre la técnica y la política.
El perfil: un ortodoxo de bajo perfil
Jorge Roberto Hernán Lacunza nació en Buenos Aires el 25 de febrero de 1969. Tiene 57 años, es hincha de Racing —hoy es vicepresidente del club— y arrastra fama de técnico antes que de político: perfil bajo, discurso medido y una obsesión por los números que lo convirtió en una voz escuchada dentro y fuera del PRO.
Se recibió de licenciado en Economía en la Universidad de Buenos Aires en 1994 y completó un posgrado en la Universidad Torcuato Di Tella. Esa combinación —formación académica sólida y cintura para la gestión— es la marca que lo acompaña desde entonces.
La trayectoria: del Central de Redrado a la provincia de Vidal
La crisis de 2001 lo empujó al Estado. Su primer destino fue la Cancillería, donde entre 2002 y 2005 dirigió el Centro de Economía Internacional. De ahí saltó al Banco Central, primero como economista jefe y luego como gerente general, de la mano de Martín Redrado. Es un dato que conviene no olvidar: Lacunza no nació macrista, se formó en la ortodoxia técnica del sistema financiero.
Su salida del Central, a comienzos de 2010, no fue tranquila. Se dio en medio del conflicto entre la entidad y el Poder Ejecutivo de Cristina Fernández de Kirchner por el uso de reservas para financiar gasto público, el episodio que terminó de estallar con el Fondo del Bicentenario. Lacunza lo resumió después con una frase que define su mirada: se trataba de “utilizar reservas para financiar un gasto público desbordado”.
Tras ese portazo fundó su consultora, Empiria, que dirige hasta hoy y desde donde produce los informes de coyuntura que hoy circulan por todas las redacciones. En 2013 llegó la vuelta al Estado con sabor a historia familiar: asumió como gerente general del Banco Ciudad, convocado por Macri. En esa misma institución habían trabajado su abuelo materno y su madre; tres generaciones bajo el mismo techo.
Con el triunfo de María Eugenia Vidal en 2015, Lacunza se convirtió en ministro de Economía bonaerense, cargo desde el que negoció paritarias docentes y confrontó en campaña con Axel Kicillof. Ahí ganó la confianza que lo catapultaría al escalón nacional.
El bombero de 2019
El 17 de agosto de 2019 Macri lo nombró ministro de Hacienda de la Nación en reemplazo de Nicolás Dujovne. Le tocó el peor momento posible: la corrida cambiaria posterior a las PASO, con el dólar disparado y las reservas en caída. Fue Vidal quien sugirió su nombre. Lacunza aterrizó como bombero y terminó firmando el cepo de septiembre de 2019, medidas que él mismo calificó de “incómodas y transitorias” para evitar males mayores en plena crisis de confianza. No alcanzó para revertir la elección, pero le dejó una credencial: la del hombre que ordena cuando todo arde.
El Lacunza de hoy
Después de 2019 volvió a Empiria y consolidó su papel de analista de referencia. En junio de 2026 sumó un movimiento que no pasó inadvertido: se incorporó al directorio del Banco Córdoba, la banca pública de la provincia que gobierna Martín Llaryora, un puente hacia el universo de los gobernadores provinciales.
El salto de las últimas semanas fue el más resonante. Firmó una columna en el informe de la Fundación Pensar —el think tank del PRO que conduce Vidal bajo el paraguas de Macri— en la que reconoció el orden macroeconómico de Javier Milei pero cargó contra el costado social del ajuste: jubilados, empleados públicos y clase media perdiendo poder de compra. Y en televisión blanqueó lo que hasta entonces era un secreto a voces: tiene “esa vocación” presidencial, aunque aclaró que “no es una decisión mía”.

Por qué importa ahora
La biografía explica la jugada. Lacunza es la cara técnica y presentable de una estrategia mayor: la de un PRO que busca su propia opción “de corte liberal, pero con otra jerarquía institucional” para negociar desde la fuerza rumbo a 2027. Es la misma lógica que se lee en el armado de un bloque propio de diputados de Macri y en un tablero donde, paradójicamente, Milei necesita a los dos expresidentes para reelegir.
Por eso, cuando Lacunza opina sobre la reforma del Banco Central o sobre el salario real, ya no habla solo el economista. Habla un presidenciable en potencia. Y su historia —del Central de Redrado a la mesa chica de Macri— es la que le da con qué respaldar la ambición.
Me gusta, éste chico aparece después de Dujobne que no hizo nada y vino declarando patrimonio de 100millones de dólares y se fue con 200millones de dólares. Éste chico hizo lo imposible para levantar el desastre de Dujobne, pero le faltó tiempo, si desde un comienzo estaba Lacunza, no hubiésemos perdido la reelección. Hasta Lilita dijo está haciendo lo mejor y hasta es un lindo chico, eso me lo grave ella es sincera.