El cruce entre Horacio Rodríguez Larreta y Pilar Ramírez esta semana marcó el primer capítulo público de la pelea que va a ordenar la Legislatura porteña de acá a 2027. Dos proyectos con vocación de poder, cada uno representando con solidez su espacio.

Larreta volvió a mostrar por qué gobernó la Ciudad ocho años: defendió con números y convicción la urbanización del Barrio 31 como una política de Estado que valorizó terrenos públicos y financió con esa plusvalía las obras del propio barrio. “Mientras ustedes repiten eslóganes, la gente se sigue cagando de hambre y endeudando”, le retrucó a Ramírez, reivindicando la gestión y el método por encima de la épica discursiva. Es el mismo perfil que lo llevó a construir, con Volvamos Buenos Aires, un espacio propio por fuera del PRO en tiempo récord.

Ramírez, por su parte, confirmó por qué es la referente indiscutida del espacio libertario en la Ciudad: coherencia ideológica sin fisuras y capacidad de instalar agenda propia. Días antes ya había puesto el foco en el “abandono” del sur porteño, y esta semana sostuvo con firmeza que la urbanización de barrios populares fue una política que fracasó y que hay que dejar de subsidiar. Goza de diálogo fluido en distintos frentes políticos y viene recorriendo barrios junto a funcionarios nacionales de primer nivel — una carta fuerte de cara a lo que viene.

Los números explican por qué el tablero se ordena alrededor de estos dos. En la última renovación de la Legislatura, LLA fue la fuerza más votada con el 30,13% y sumó 11 bancas. Larreta debutó con Volvamos Buenos Aires con el 8,08% y 3 bancas — un piso de despegue, sin el desgaste de una gestión reciente en discusión, y con margen de crecimiento real hacia 2027.

Ahí está la pelea de fondo: dos modelos con vocación de representar a los porteños descontentos, cada uno con su receta. Larreta apostando a la gestión estatal eficiente y el regreso al método; Ramírez construyendo desde el ajuste, el orden y la crítica al gasto. Centro contra Derecha, con dos referentes que llegan a esta discusión con credenciales propias y proyección de cara a la Ciudad que viene.