Los consultores políticos argentinos llevan años trabajando en campañas de América Latina. En un escenario donde la construcción de poder exige cada vez mayor capacidad de adaptación, la experiencia territorial del país comienza a ganar espacio en los debates internacionales sobre estrategia, organización y comunicación política.

Argentina tiene una particular escuela de formación política: su propio territorio. Las crisis económicas, las internas partidarias, los cambios de alianzas y la necesidad de sostener estructuras en escenarios de incertidumbre forman parte de una práctica que exige bastante más que diseñar campañas electorales. En el conurbano bonaerense, hacer política también significa conocer organizaciones, administrar tensiones, negociar acuerdos y construir relaciones que sobrevivan a las elecciones.

La exportación de consultoría política argentina tiene antecedentes concretos. Augusto Reina, expresidente de la Asociación Argentina de Consultoras y Consultores Políticos (ASACOP), registra trabajos en Argentina, Bolivia, Ecuador, Guatemala, México y Uruguay. La actividad cuenta con una organización profesional fundada en 2014 y una trayectoria de intercambio internacional. Sin embargo, hay una diferencia entre diseñar estrategias electorales y conocer los mecanismos de construcción de poder en un territorio, una experiencia que no siempre puede trasladarse de un país a otro.

En ese escenario aparece Rafael Pérez Muñoz, consultor político y director de la consultora OIKOS, que tiene previsto participar de la XXV Cumbre Mundial de Comunicación Política, del 24 al 26 de noviembre en Ciudad de México. Su conferencia, «La política vuelve al territorio: escuchar, conversar y construir confianza en la era digital», abordará la relación entre las nuevas herramientas de comunicación y las formas tradicionales de organización política.

Pérez Muñoz viene planteando públicamente la necesidad de profesionalizar las estructuras políticas y complementar el trabajo territorial con planificación y formación. Su actividad también incluye la producción académica: en agosto presentó en la Legislatura bonaerense Rebeldía y Progreso: Jóvenes Argentinos en la Nueva Era, un libro dedicado a los cambios generacionales, la educación y el impacto de las nuevas tecnologías.

La Cumbre mexicana reunirá a consultores, académicos y especialistas internacionales para debatir sobre campañas electorales, inteligencia artificial, comunicación gubernamental y construcción de confianza. Entre los argentinos anunciados figuran Carlos Fara, Analía del Franco, Shila Vilker y Daniel Ivoskus. La participación prevista de Pérez Muñoz incorpora a esa conversación una perspectiva vinculada con el conurbano bonaerense, donde la organización territorial sigue teniendo un peso significativo en la actividad política.

El caso permite observar una discusión que excede a un dirigente o una conferencia. Argentina tiene antecedentes comprobables de consultores que trabajan internacionalmente, aunque todavía no existen datos suficientes para hablar de una demanda creciente de operadores territoriales en el exterior. Lo que empieza a discutirse es cuánto de la experiencia acumulada en distritos políticamente complejos puede resultar útil para comprender otras realidades latinoamericanas.

Argentina lleva años exportando estrategias electorales. La pregunta es si también puede exportar aquello que resulta más difícil de enseñar: el oficio de construir poder en el territorio.

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