Un triunfo de Bolsonaro favorecería la apuesta política de la Casa Rosada, pero también podría desplazar a la Argentina de un lugar privilegiado en la relación con Washington.

La elección brasileña tiene una lectura inmediata en la política argentina. Javier Milei apuesta por Flávio Bolsonaro; el peronismo encuentra en Lula da Silva una referencia y espera que su continuidad ponga un límite al avance regional de la derecha. De un lado y del otro, el resultado será utilizado para alimentar la disputa de 2027.

Sin embargo, detrás de esa distribución de simpatías aparece una pregunta más incómoda: ¿el triunfo que desea Milei es también el que más le conviene a la Argentina?

Una victoria de Bolsonaro podría acercar a Brasil a Donald Trump y alterar el lugar que Buenos Aires busca ocupar frente a Washington. Por el tamaño de su mercado y su peso internacional, Brasil tendría condiciones para convertirse en un interlocutor de mayor relevancia. La Argentina conservaría su afinidad con la Casa Blanca, pero compartiría esa ventaja con un competidor de otra escala.

Brasilia negociaría desde sus propios intereses. La coincidencia política con Milei no implicaría una estrategia conjunta ni un reparto de los beneficios del acercamiento a Estados Unidos. Inversiones, acceso a mercados y protagonismo diplomático entrarían en una negociación en la que cada gobierno buscaría obtener lo suyo.

Para Milei, el riesgo sería celebrar una victoria ideológica que terminara reduciendo su centralidad internacional.

Desde esa perspectiva, la continuidad de Lula ofrece una ventaja menos evidente. Un Brasil con diferencias frente a Washington preservaría un espacio para que la Argentina mantuviera una interlocución política propia. La distancia entre Lula y Trump podría darle a Buenos Aires un margen que un gobierno de Bolsonaro tendería a estrechar.

Ese escenario exigiría, de todos modos, una corrección de la política argentina hacia Brasil. La cercanía con Estados Unidos difícilmente compense el costo de una relación deteriorada con un socio decisivo para el comercio y la industria. Aprovechar la diferencia entre Washington y Brasilia requeriría mantener abiertos los canales con ambos.

La oposición también tendría que distinguir entre el alivio político de una victoria de Lula y sus consecuencias para el país. El resultado brasileño no resolverá la interna del peronismo, del mismo modo que un triunfo de Bolsonaro no garantizará mejores condiciones para la economía argentina.

La elección deja, así, una paradoja para la Casa Rosada. El candidato más cercano a Milei podría disputarle atención en Washington. Su adversario ideológico podría dejarle más espacio para negociar.

En ese tablero, Lula podría resultar más conveniente para la Argentina que el aliado al que su presidente espera ver ganar.

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