Juan Manzur volvió a reunirse con Cristina Fernández de Kirchner. Esta vez, el eje fue la situación de Tucumán y el impacto de las políticas económicas nacionales sobre las economías regionales, la producción, el empleo y el bolsillo de las familias. El propio gobernador se encargó de viralizar el encuentro, con una foto en la biblioteca del despacho de la expresidenta y un relato construido para la ocasión: el del mandatario que recorre su provincia y le lleva a Cristina el reclamo de trabajadores, jubilados, comerciantes, productores y estudiantes.

La imagen no es casual. En un momento en que el peronismo del interior busca reacomodarse frente al ajuste nacional, Manzur elige exhibirse junto a la referente que sigue siendo garantía de alineamiento dentro del PJ. El mensaje funciona en dos direcciones: hacia adentro del espacio, ratifica lealtad; hacia afuera, instala la figura de un gobernador que se plplanta frente a un modelo económico que, según su diagnóstico, golpea especialmente a las provincias.

Falta la otra mitad de la ecuación: si detrás de la foto hay gestión real —fondos, obra pública, coparticipación— o si el encuentro se agota en el gesto político y el comunicado de prensa.