Manuel Adorni renunció este sábado al cargo de Jefe de Gabinete de Ministros. Lo hizo con una carta larga, cargada emocionalmente, que mezcla la despedida con la denuncia y el ajuste de cuentas. La publicó él mismo en sus redes. Milei la retuiteó.
La carta está dirigida al Presidente. Arranca con un gesto de gratitud —”gracias por entender las razones”— y enseguida deja en claro que esta vez fue diferente: es la primera vez desde el 10 de diciembre de 2023 que Adorni hace algo en contra de los deseos de Milei. Ya había presentado renuncias antes. Esta vez se la aceptaron.
El relato de la persecución
El grueso del texto está dedicado a enumerar lo que Adorni llama una “operación mediática” en su contra. Viajes que no existieron, contratos de su mujer con el Estado, mansiones, autos lujosos, “granjas cripto” operadas en complicidad con la Custodia Presidencial, un pendrive “lleno de dólares” —el ex vocero lo repite con ironía—, sociedades en Uruguay, cirugías estéticas. Falsedades, dice él, todas. Hasta le inventaron un padre biológico distinto al real.
“Me han tratado de delincuente y corrupto sin un solo hecho de corrupción sobre mis espaldas”, escribe. Y agrega que llegaron a sugerir que pagó millones para que no hablen de él.
El tono es el de alguien que siente que lo empujaron. No el de alguien que decidió.
El final que él no eligió
El desenlace llegó después de tres meses y medio de escándalo por el crecimiento de su patrimonio desde que entró a la función pública. El punto de quiebre, dentro del karinismo, fueron los últimos consumos que la Justicia descubrió: desde los $8 millones en compras en “The Rosen Store” —sábanas y toallas— hasta casi $6 millones en un monitor gamer y dos proyectores, todo usando las tarjetas de crédito de empleados que trabajaban bajo su órbita.
Karina Milei decidió soltarle la mano luego de casi cuatro meses de sostenerlo. Fue Patricia Bullrich quien le dejó en claro a la Secretaria General que si Adorni seguía, era imposible avanzar: “No da para más, nena. Hagan lo que quieran, pero a este tipo el miércoles se lo cargan”, le dijo en una llamada, según trascendió.
El golpe de gracia lo dio el propio Milei desde España, cuando declaró públicamente que si la Justicia lo considera culpable, lo echará “de una patada”. En la Casa Rosada lo leyeron como respaldo condicionado, es decir, como la primera señal de que la continuidad ya no estaba cerrada.
La lealtad que no se rompe
Pese a todo, la carta no tiene ni una sola línea crítica hacia Milei. Todo lo contrario. Adorni escribe que el Presidente “es la única esperanza para la Argentina” y que “de usted y sus ideas depende el futuro del país”. Lo dice, aclara, desde afuera, no desde adentro. Cierra con un “Gracias Javier. Gracias Karina.”
La carta menciona un pedido especial que Milei le hizo aquella noche en la Quinta de Olivos cuando le ofreció el cargo. Adorni dice haberlo cumplido “a rajatabla y hasta el último día”. No dice cuál fue ese pedido. Nadie en el Gobierno lo aclaró.
¿Quién sigue?
La pregunta que organizó la jornada en Balcarce 50 no fue si Adorni se iba, sino quién lo reemplaza. El candidato de Karina es el actual ministro del Interior, Diego Santilli, quien se ganó la confianza de la hermana presidencial y cuenta también con el visto bueno del caputismo.
Santilli, sin embargo, no estaba entusiasmado: el cargo le complica su proyección como candidato a gobernador bonaerense. En el Gobierno, de todas formas, nadie termina de creer que pueda decirle que no al Presidente. Si Santilli asciende, el Ministerio del Interior quedaría en manos de Ignacio Devitt, actual secretario de Asuntos Estratégicos y uno de los encargados de las negociaciones parlamentarias.
El anuncio del reemplazo se esperaba para este mismo sábado a la noche, antes del partido de Argentina ante Jordania por el Mundial. Adorni se va diciendo que la vida pasa por las pequeñas cosas. Las que nunca perdió. Las que no se permitiría perder jamás.
La Carta completa de renuncia:


