El aguinaldo que duele: intendentes bonaerenses, la motosierra de Milei y un junio que aprieta

Tandil, Azul, Mar del Plata, Coronel Rosales, Guaminí, Saavedra y Tapalqué ya encendieron las alarmas; Bragado y Colón prometen pagar a pulmón. Con la coparticipación en caída, el medio aguinaldo se volvió la prueba de fuego de la gestión municipal.

Se acerca el medio aguinaldo y, como cada junio, los intendentes de la provincia de Buenos Aires deberían estar haciendo números para celebrar. Pero esta vez no hay fiesta. La plata que viene de Nación no llega, la coparticipación se derrumbó, y lo que se recauda en cada municipio tampoco alcanza. Así de simple: muchos jefes comunales están contra la soga.

Miguel Lunghi, el intendente de Tandil, lo dijo sin vueltas: “Estamos al borde del colapso”. Frase que escuché mil veces en bares de politicastros, pero ahora es real. En Azul, en Mar del Plata, en Coronel Rosales, en Guaminí, en Saavedra, en Tapalqué, ya saltaron las alarmas. Emergencia económica por acá, congelamiento de sueldos por allá, suspensiones de beneficios, ajustes internos. Cada uno se las ingenia como puede.

Lo curioso –o triste– es que el ajuste de Javier Milei, esa motosierra que muestran orgullosos desde Casa Rosada, no discrimina colores políticos. A todos les llega. Pero ojo, a los municipios chicos, sin espalda financiera, los deja en la lona más rápido. Y mientras el gobierno nacional festeja el déficit cero, los intendentes tienen que explicarle a la gente por qué no hay plata para el comedor o para arreglar un pozo.

En Bragado, Sergio Barenghi salió a decir que van a pagar el aguinaldo anticipado, el 11 de junio. En Colón, Waldemar Giordano promete cumplir “con mucho esfuerzo”. Loable, claro. Pero la mayoría no puede ni prometer. Solo les queda salir a pescar en un río seco.

Y atención, porque el problema no es solo pagar el medio aguinaldo. Es también sostener el día a día. La economía se enfrió, los vecinos no consumen, las tasas municipales se cobran mal, y las demandas sociales suben como la espuma. Un círculo vicioso que a los intendentes los tiene con la soga al cuello.

Milei muestra su motosierra como trofeo. Los intendentes, mientras tanto, tienen que gobernar con los dedos. Y eso, señores, no es gestión. Es supervivencia.

Fernando López Duhour

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