
El gobierno nacional enfrenta una crisis multidimensional marcada por internas feroces, sospechas de corrupción y una economía que no logra derramar beneficios al conjunto social.
Las internas: leales vs los que “huelen sangre”
El presidente está aislado, gran parte de su tiempo lo usa en las redes sociales para difamar a los empresarios, inventar apodos a los periodistas y atacar a políticos y economistas. Milei busca escapar de los problemas con viajes al exterior mientras su gabinete se tensiona con filtraciones y operaciones internas.
La crisis que atraviesa el Gobierno por el caso Adorni expone a Milei viviendo una realidad paralela, extraviado, incapaz de interceder en las facciones del gabinete y poner un freno a las conspiraciones.
El Gabinete no es un bloque sólido, se fragmenta al compas del debilitamiento de la confianza de la opinión pública en la capacidad del gobierno y estrechos funcionarios empiezan a “marcar la cancha”.
Por un lado, los que “se arrastran” por orden de la hermana. Por otro, los que “huelen sangre y toman distancia”, como Patricia Bullrich y Toto Caputo pidiendo cuentas a la “mochila de plomo” que representa el Jefe de Gabinete.
El “perejil” de Adorni está “prendiendo fuego a todo el gobierno”. El establishment y la familia judicial piden la cabeza del jefe de gabinete como sacrificio para salvar al Gobierno.
El futuro
El círculo rojo percibe un régimen agotado y busca un plan b, un relevo que mantenga el modelo pero que respete los pactos, una versión sensata y ordenada del poder político. ¿Patricia Bullrich pidiendo declaraciones juradas busca forzar el recambio y posicionarse como el plan B?
Hay una tensión constante entre un presidente que twittea con la frecuencia de un adolescente, aferrado a su dogmas, con narrativas de éxito y las 10 cuadras de cola en Moreno bajo la lluvia. Esta desconexión es la que termina por derribar a los gobiernos.
Comodoro Py olfatea que se le agotan los recursos al gobierno y enciende el show de la corrupción: la conciencia moralista de la sociedad se prende cuando la economía entra en fase recesiva. La justicia es la prolongación de las internas políticas por otros medios: no se busca la verdad, se busca el timing para la caída del gobierno.
La épica libertaria ha cumplido su ciclo; lo que la argentina actual demanda es encontrar al estadista, no un profeta demagógico. El Círculo Rojo sabe que para preservar el régimen, a veces es un requisito inexorable entregar la cabeza del rey.
Por: Felipe Rivas