¿Están jubilados? El regreso imposible de los dos líderes que la Argentina no puede terminar de enterrar

CFK tiene tres juicios abiertos y el decomiso de 111 bienes. Macri lidera encuestas internas con el 31%. A un año y medio de las presidenciales, los dos "jubilados" de la política argentina siguen siendo los nombres que más mueven el tablero.

La pregunta parece sencilla. Casi obvia.

Cristina Kirchner cumple condena en arresto domiciliario en San José 1111, inhabilitada de por vida para ejercer cargos públicos. Mauricio Macri dejó la Casa Rosada en 2019 y desde entonces el PRO no ganó una sola elección relevante sin atarse a otra fuerza.

El nuevo eje del poder se llama Javier Milei. Y su proyecto político se construyó, precisamente, sobre las ruinas de los dos.

Sin embargo, en mayo de 2026, ni CFK ni Macri parecen dispuestos a aceptar el obituario. La Argentina tampoco.


El caso Cristina: gobernar desde el encierro

El 10 de junio de 2025, la Corte Suprema confirmó su condena a seis años de prisión e inhabilitación perpetua en la causa Vialidad. El fallo fue técnicamente su fin electoral.

Pero el poder simbólico no se decreta desde un tribunal.

En marzo de 2026, CFK se presentó a declarar en el juicio por los Cuadernos de las Coimas. Se negó a responder preguntas, calificó la causa de “gran disparate” y, antes de volver a su departamento, se asomó al balcón a saludar a cientos de seguidores que pedían su liberación.

Una condenada que sigue haciendo política desde el balcón.

La agenda judicial no afloja: el Tribunal Oral Federal 5 —integrado por los jueces Fernando Machado Pelloni, Adriana Palliotti y José Michilini— quedó listo para el juicio Hotesur-Los Sauces, donde CFK y su hijo Máximo están acusados por presunto lavado de dinero. Además, la Casación Federal rechazó su planteo para suspender el decomiso de 111 bienes, entre ellos el propio departamento de San José 1111 donde cumple el arresto.

Pese a todo, sigue marcando agenda. En septiembre de 2025 publicó una carta abierta que circuló masivamente: calificó la política económica de Milei como “una bomba de tiempo” y apuntó al ministro Luis Caputo como el eslabón que une al oficialismo actual con el gobierno de Macri.

La cubrieron como si gobernara.

El problema real para el kirchnerismo es otro: el liderazgo simbólico no reemplaza al electoral. Dentro del PJ ya advierten que su influencia caerá pronunciadamente este año, precisamente porque no puede ser candidata.

Y sin boleta propia, el tablero explota. Axel Kicillof armó el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) como plataforma presidencial. Sergio Uñac declaró públicamente “quiero ser candidato a presidente”. Juan Grabois fue más directo: anunció su precandidatura y prometió recorrer el país con programa propio. Sergio Massa, más reservado, eligió un asado en la quinta histórica de Perón en San Vicente para reunirse con intendentes bonaerenses y recordarle al mundo que sigue en carrera. Y Ricardo Quintela, desde La Rioja, dejó trascender sus propias ambiciones nacionales.

Cinco nombres. Sin conducción unificada. Con Cristina mirando desde San José 1111.

La respuesta del kirchnerismo duro ante ese caos fue revelar su estrategia: buscan para 2027 un candidato con perfil de Héctor Cámpora, es decir, un delegado que gobierne bajo la influencia de CFK. En 1973, Perón tampoco podía ser candidato. Y ganó igual.


El caso Macri: el jubilado que salió a correr

Si Cristina ejerce poder desde el encierro, Macri lo hace desde la ruta.

Desde abril de 2026 recorre el interior en el llamado “Macri Tour 2026”: Chaco, Corrientes, Buenos Aires, el Foro Federal de legisladores provinciales del PRO que había estado paralizado desde 2023 por la interna entre Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta. El regreso del traje y la corbata fue leído, en cada aparición, como una señal.

No sin razón: el expresidente está convencido de que el PRO debe presentar candidato propio en 2027. Y no descarta ser él mismo.

En el Club Galicia de Olivos, ante más de mil dirigentes convocados junto a Cristian Ritondo, Macri fue claro: tiene diferencias con Milei pero no quiere escalar la tensión. “El PRO está para cuidar el cambio, para completarlo”, dijo. La frase es un equilibrio milimétrico: no es oficialismo, no es oposición. Es una apuesta a heredar el desencanto.

El espacio amarillo, sin embargo, está roto. Bullrich migró a La Libertad Avanza, ganó una banca de senadora nacional por la Ciudad en octubre de 2025 y hoy aparece como la principal candidata para suceder a Jorge Macri en la Jefatura de Gobierno porteño. Rodríguez Larreta quedó en un limbo. María Eugenia Vidal volvió al ruedo. Aparecen también Rogelio Frigerio e Ignacio Torres, gobernador de Chubut.

Ninguno, según la politóloga Eugenia Soler, directora de Praxis, tiene hoy el nivel de instalación nacional de Macri. “Como candidato a presidente, el nombre que más suena es Mauricio Macri por una cuestión de conocimiento y posicionamiento”, dijo. Pero advirtió que su candidatura podría fragmentar al electorado antikirchnerista justo cuando el oficialismo muestra su mayor desgaste.

Los números lo entusiasman igual: encuestas internas del PRO lo ubican rondando el 31% de intención de voto. La Casa Rosada lo mira con incomodidad calculada y no descarta acuerdos electorales con el espacio amarillo de cara a 2027.


Los números que nadie puede ignorar

El contexto electoral en el que se mueven estos dos nombres no es menor.

Las legislativas del 26 de octubre de 2025 dejaron un mapa preciso: La Libertad Avanza ganó en 15 de las 24 circunscripciones, pasó de 43 a 97 diputados propios y de 7 a 21 senadores. Un resultado comparable con la victoria de Cambiemos en las legislativas de 2017. En la provincia de Buenos Aires, sin embargo, el peronismo encabezado por Kicillof perdió por apenas medio punto —41,45% contra 40,91%— una señal que el oficialismo leyó como triunfo pero que el peronismo tomó como impulso.

Hoy, a un año y medio de las presidenciales, las encuestas muestran un escenario completamente abierto:

  • CB Global Data (febrero 2026, 1.871 casos): Milei lidera con 35,7%, seguido de Kicillof con 22,5%. El PRO apenas alcanza el 5,4% como fuerza.
  • Consultora Delfos: empate técnico en segunda vuelta entre Milei (34,2%) y Kicillof (33,4%). En marzo, Kicillof llegaba al 46% en balotaje contra un Milei en 38%.
  • Sentimientos Públicos (mayo 2026, 1.500 casos): solo el 26,5% considera probable volver a votar a Milei. El dato más duro: perdió al 48% de sus propios votantes de 2023.

Es en ese hueco —ese voto libertario desencantado que todavía no sabe adónde ir— donde tanto Macri como el peronismo están pescando.


El espejo roto

CFK y Macri son los dos polos del péndulo argentino de los últimos veinte años. Milei ganó porque un sector del electorado los rechazaba a ambos con igual intensidad. Eso está documentado en las urnas de 2023.

Y sin embargo, ahí están los dos. Ninguno retirado.

Dentro del PJ, la discusión ya no gira solo en torno a quién organiza el partido. Gira en torno a quién encabezará la reconstrucción opositora frente al avance libertario. En el PRO, la pregunta es en espejo: ¿puede Macri volver a ser protagonista en un país que eligió a alguien que lo negaba?

Uno con arresto domiciliario, tres juicios en curso y un decomiso de 111 bienes que avanza. El otro con traje nuevo, gira por el interior y 31% en encuestas propias.

Ninguno jubilado. Ninguno enterrado.

La respuesta, por ahora, la tiene el electorado de 2027.

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