Milei pesca en la pecera amarilla y Macri reconstruye lo que le queda

La llegada de Juan Mahiques a Justicia reavivó una sospecha en el PRO: Milei no quiere un socio, quiere quedarse con los cuadros, la estructura y la marca residual.

La relación entre Javier Milei y Mauricio Macri ya no se parece a una alianza. Se parece más a una administración de desconfianzas. El movimiento que volvió a encender esa alarma fue la llegada de Juan Bautista Mahiques al Ministerio de Justicia. En el PRO nadie lo leyó como un simple recambio técnico: lo interpretaron como otra señal de la lógica libertaria de poder, que consiste en usar lo que sirve del macrismo sin aceptar al macrismo como par.

Ahí está el corazón de la pelea. Milei necesita gestión, funcionarios con experiencia y terminales políticas que todavía no logró construir del todo con sello propio. Y cuando mira alrededor, sigue encontrando en el universo amarillo una cantera disponible. Macri lo sabe. Por eso la cumbre del PRO en Parque Norte no busca solo mostrar musculatura partidaria. Busca mandar un mensaje más profundo: el partido no quiere terminar como una oficina de personal al servicio de la Casa Rosada.

El problema para Macri es que reconstruir no es lo mismo que resistir. Puede reunir dirigentes, ordenar tropa y hablar de 2027, pero enfrente tiene a un Presidente que gobierna con ambición de absorción. Milei no solo quiere acuerdos: quiere centralidad, obediencia y, si puede, quedarse con los pedazos útiles de cada socio. En esa lógica, el PRO corre un riesgo concreto: no desaparecer de golpe, sino ir vaciándose de a poco, cuadro por cuadro, provincia por provincia, cargo por cargo.

Por eso la discusión de fondo no pasa solamente por una candidatura presidencial futura. Pasa por algo más básico: quién llega con volumen propio al cierre de listas de 2027. Milei pesca. Macri reconstruye. Uno avanza sobre lo que necesita. El otro intenta evitar que, cuando quiera volver a jugar, ya no le quede partido.

Cierre:

En la política argentina primero te piden socios. Después te cuentan las costillas.

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio