
En una entrevista reciente, el gobernador bonaerense habló de la necesidad de “sumar sectores y dirigentes” y de construir una alternativa amplia de cara a 2027. La definición no es menor. Implica reconocer que el núcleo tradicional ya no alcanza y que la reconstrucción requiere incorporar nuevas voces, perfiles y liderazgos.
Cuando afirma que “lo que está en juego no es salvar al peronismo, es la Nación”, está corriendo el eje. No plantea solo una discusión interna, sino una propuesta de alcance nacional. Es un movimiento discursivo que busca posicionarlo como articulador de un espacio más amplio que su propio sector.
Qué significa esta apertura
En términos estratégicos, el mensaje puede leerse como:
- Un llamado a dirigentes territoriales que hoy no se sienten contenidos.
- Una señal a perfiles técnicos y de gestión.
- Un intento de atraer sectores productivos y sociales que miran con distancia la dinámica partidaria tradicional.
La convocatoria no es formal, pero es política. Y eso, en construcción de liderazgo, tiene peso.
La fragmentación del peronismo, los debates sobre liderazgo nacional y el contraste con el rumbo económico del gobierno de Javier Milei forman parte del escenario. Kicillof vuelve a marcar diferencias con la política económica nacional y refuerza la idea de que hace falta una alternativa con otra lógica productiva y federal.
Pero el dato central no es la crítica. Es la ampliación.
2027 empieza ahora.
Y en política, quien convoca primero, ordena después.
La incógnita no es si Kicillof abrió la puerta.
La pregunta es quiénes van a cruzarla — y bajo qué condiciones.