La Rosca Digital — 15 de agosto de 2026

La versión no nació en la Ciudad ni la impulsa Santilli. Nació en Casa Rosada y arrastra una particularidad que conviene no pasar por alto: instalar a Diego Santilli como candidato a jefe de Gobierno porteño en 2027 contradice lo que el propio Colorado repite a quien le pregunte, que quiere competir en la Provincia. Y no es un detalle menor que la Ciudad no sea su terreno: fue Karina Milei la que en 2025 lo ubicó en la alianza con el PRO en el territorio bonaerense, donde terminó encabezando la boleta y dando la sorpresa. Que ahora circule la idea de cruzarlo a CABA, en clave 2027, obliga a la única pregunta que importa en la rosca: ¿a quién le sirve?
Quién tiene la lapicera
Empecemos por lo básico. El que puede mover a Santilli de distrito no es Santilli: es Karina Milei. Y la secretaria general acaba de reabrir el canal directo con Mauricio Macri después de meses de silencio, con una charla telefónica que habilitó la mesa de Casa Rosada. Ahí se sentaron, por La Libertad Avanza, el propio Santilli y Eduardo “Lule” Menem; por el PRO, Cristian Ritondo y Fernando de Andreis. Esa foto es la que hay que tener presente para leer todo lo demás.
Lectura 1: el apriete a los Macri
La caída de Manuel Adorni dejó a los libertarios sin candidato natural en la Ciudad, un distrito donde Pilar Ramírez manda por designación de Karina. La denuncia por su patrimonio no solo lo sacó de carrera: le abrió un hueco a LLA en el corazón del bastión amarillo. Meter ahí a un ex PRO con gestión porteña y buena medición es la forma más eficaz de presionar la reelección de Jorge Macri —una discusión que en la Ciudad ya se piensa como interna y no como continuidad automática— y, de paso, de subir el precio de cualquier acuerdo nacional. No es casual que los que se pusieron en guardia tengan despacho en Uspallata: el jefe de Gobierno y sus dos operadores de confianza, Ezequiel Sabor y Daniel Angelici, que sostienen la gestión en una Legislatura donde el PRO quedó en minoría y depende de los votos violetas.
Lectura 2: vaciar la Provincia
Acá aparece la contracara, que es la más filosa. Santilli es hoy el mejor medido del oficialismo para la gobernación bonaerense y, sobre todo, el delegado de Karina en ese territorio. Tan claro está que Sebastián Pareja —que aspiraba a ese lugar— se corrió y lo ungió en público. Si a ese hombre lo mandás a la Ciudad, la candidatura más pesada de la Provincia queda vacante. ¿A quién le conviene esa vacante? A quien la quiera: al propio Pareja, y también al sector de Santiago Caputo, en una versión que ya en junio se leyó como parte de la interna Karina–Caputo. Dicho de otro modo: la misma operación puede ser Karina apretando a Mauricio, o esa interna dejándola sin su carta en el distrito que define la elección nacional.
Los que no quieren el pase
La lista de incómodos es larga y ordena el mapa. Está Santilli, que desmiente por elevación a través de su entorno más cercano. Está Ritondo, socio de años del Colorado, que lo empuja para gobernador y que llegó a proponerle un esquema general que meta Provincia y Ciudad en el mismo paquete: mandarlo a CABA le rompe ese plan. Y está Pilar Ramírez, que tiene motivos propios para rechazar a un paracaidista de peso sobre su territorio. La legisladora viene insistiendo con competir sin ataduras —”Ni siquiera sabemos si vamos a compartir el proyecto de Ciudad”, lanzó sobre un eventual acuerdo con el PRO—, no le ahorró calificativos a Victoria Villarruel y suena, ella misma, para una vicejefatura en caso de arreglo. Un dato para dimensionar la trama fina: el canal entre LLA y el macrismo en la Ciudad pasa por Angelici y por Ramírez, unidos por Darío Wasserman, esposo de la legisladora y presidente del Banco Nación.
Quién desmiente y quién calla
Para leer una operación hay que mirar de dónde salió y quién corre a taparla. La versión fuerte la publicó Ámbitocitando a Casa Rosada y describiendo alarma en las filas del PRO. El desmentido, en cambio, no vino de Karina: vino del entorno de Santilli. Cuando el señalado se despega y quien tiene la lapicera guarda silencio, la conclusión se cae sola: la versión le rinde a alguien que está por encima del que sale a desmentirla.
El saldo
Falta más de un año para las urnas y nada de esto está cerrado; la sucesión libertaria post-Adorni todavía se escribe con lápiz. Pero acá está la vuelta que casi nadie mira. La versión se lee como un apriete en la Ciudad, y por eso el PRO reaccionó primero: Ritondo salió a blindar su esquema y el entorno de Jorge Macri encendió las alarmas. El problema es que CABA es la superficie. El premio de verdad está en la Provincia, y cada vez que alguien instala a Santilli cruzando la General Paz, lo que hace es dejar vacante la candidatura bonaerense que hoy lleva su nombre. El que gana, entonces, no es el que pelea la Ciudad: es el que necesita a Santilli lejos de La Plata. Puede, claro, que todo esto sea humo, un globo de ensayo que se pinche solo antes de fin de año. Pero incluso el humo tiene quién lo suelte, y esa autoría es la que vale la pena rastrear. Por eso conviene desconfiar de la pregunta fácil —¿le sirve a Karina apretar a Macri?— y quedarse con la incómoda: ¿a quién le sirve que el mejor candidato de la Provincia mire para otro lado?