La jubilación que conocimos ya no existe

Las declaraciones de Fausto Spotorno despertaron críticas, preocupación y también incredulidad. Cuando afirmó que quienes hoy tienen menos de 50 […]

Las declaraciones de Fausto Spotorno despertaron críticas, preocupación y también incredulidad. Cuando afirmó que quienes hoy tienen menos de 50 años deberían dejar de pensar en una jubilación estatal como la que conocieron sus padres, muchos lo tomaron como una provocación. Sin embargo, el problema no es lo que dijo, sino la realidad que describió.

Hay un dato que ningún dirigente político puede cambiar con un discurso. Cada vez nacen menos argentinos y cada vez vivimos más años. Al mismo tiempo, el empleo formal no alcanza para sostener un sistema previsional que depende de los aportes de los trabajadores en actividad.

Durante décadas la cuenta cerró. Hoy ya no.

No se trata de Milei, de Cristina ni de ningún gobierno en particular. Es una tendencia que viene de hace años y que, tarde o temprano, obligará a cualquier administración a tomar decisiones incómodas. Porque ningún sistema puede sostenerse indefinidamente cuando cada vez son menos los que aportan y más los que cobran.

Por eso comenzaron a aparecer propuestas que hasta hace poco parecían intocables: aumentar la edad jubilatoria, revisar los regímenes especiales, terminar con las moratorias y rediseñar el esquema previsional. Algunas podrán concretarse y otras no, pero el debate ya está instalado.

Lo verdaderamente importante pasa por otro lado.

Durante generaciones nos acostumbramos a pensar que trabajar, aportar y jubilarse era un recorrido natural. Hoy esa idea empezó a resquebrajarse. Para millones de argentinos menores de 50 años, depender únicamente de una futura jubilación estatal puede convertirse en una apuesta demasiado riesgosa.

La discusión dejó de ser cuánto pagará el Estado. La pregunta empieza a ser cómo llegará cada uno a la vejez si el sistema previsional sigue perdiendo capacidad para sostenerse.

Puede no gustarnos. Puede parecer injusto. Pero ignorar el problema no lo va a resolver.

Spotorno no anunció el futuro. Simplemente puso en palabras una realidad que hace tiempo viene golpeando la puerta y que la dirigencia, por conveniencia o por temor al costo político, prefirió no discutir.

Por Fernando López – Analista Político

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