DEMOCRACIA ALGORÍTMICA: LA ROSCA DEL SIGLO XXI

Mientras los dinosaurios de la casta siguen peleando por el territorio de siempre, el "61" de la Legislatura porteña ya está jugando en otro tablero.


La Feria del Libro de Buenos Aires, que este año celebra su 50ª edición, fue el escenario elegido por Christian Gribaudo para presentar Democracia Algorítmica, su libro sobre inteligencia artificial y política. El evento, que colmó la Sala D.F. Sarmiento, reunió a una nutrida delegación de legisladores porteños, funcionarios de la Ciudad y dirigentes nacionales y provinciales. Una postal que, en sí misma, ya dice bastante sobre el peso político del convocante.

Pero más allá del protocolo de rigor, lo que Gribaudo vino a decir en la Feria es algo que pocos en la política argentina se animan a plantear con tanta crudeza: la rosca del futuro no se hace en los pasillos, se hace en los algoritmos.

Gribaudo, secretario administrativo de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, es conocido en los pasillos de “la casa” porteña como el “61”: en un cuerpo de 60 legisladores, él opera como el articulador silencioso, el que acerca voluntades, desenreda nudos y facilita consensos. El hombre que Jorge Macri tiene como embajador en el recinto. Y ahora, también, el político que se anima a decir en voz alta lo que muchos de sus colegas todavía no entienden —o prefieren ignorar.

La rosca de siempre, en código nuevo

La política argentina tiene una habilidad extraordinaria para resistir el cambio. Los mismos actores, los mismos mecanismos, los mismos favores de siempre. Pero hay una generación de dirigentes que empieza a entender que el poder ya no se construye solo con votos y acuerdos de pasillo: se construye también con datos, con plataformas, con modelos predictivos.

Eso es, en el fondo, lo que plantea Democracia Algorítmica. Junto al vicerrector de la Universidad del Este (UDE), Federico Cerri Martínez —coautor de la obra—, Gribaudo planteó que la inteligencia artificial dejó de ser una cuestión técnica para convertirse en una disputa política de fondo. “La IA aparece como una estructura de poder que empieza a incidir en qué vemos, qué consumimos, qué creemos, a qué le tememos, con quiénes interactuamos y cómo tomamos decisiones”, sostuvo.

La moderación estuvo a cargo del analista político Luis Tonelli, profesor titular de Ciencias Políticas en la UBA, quien condujo un intercambio que fue mucho más allá del protocolo habitual de una presentación literaria. La exposición tuvo además un momento de color cuando Gribaudo presentó un perro robot, que paseó entre los asistentes para graficar, de forma bien concreta, los alcances de la tecnología que aborda el libro. La audiencia no lo vio venir. Como suele pasar con las cosas que vienen a cambiar el juego.


El diagnóstico: la IA ya está en la rosca, aunque nadie lo diga

Para Gribaudo, la inteligencia artificial está redefiniendo la política en tres ejes centrales: la construcción del poder, la circulación de la información y la toma de decisiones. Y esto no es teoría: la IA ya interviene en sistemas de scoring, vigilancia, reconocimiento facial, justicia predictiva y diseño de políticas públicas. Opera en silencio, sin que nadie la vote ni la controle.

El mensaje central del libro es contundente: hablar de inteligencia artificial sin hablar de política es, en palabras del propio Gribaudo, una forma de ocultar el problema. O, dicho en criollo: mientras unos discuten quién se queda con qué lista, otros ya están decidiendo qué ve cada votante en su pantalla.


La propuesta: regular el nuevo poder antes de que sea tarde

En el tramo final de la exposición, el “61” delineó su postura: ni prohibir la IA ni dejarla librada a las fuerzas del mercado. La tecnología debe enmarcarse en una regulación democrática, flexible y anticipatoria, que no quede en manos exclusivamente privadas o técnicas. Porque si la política no ocupa ese espacio, alguien más lo va a ocupar. Y ese alguien no rinde cuentas ante nadie.

“Regular la inteligencia artificial es posible y debe situarse en un término intermedio, con marcos de responsabilidad ciudadana, empresarial y política, para que los derechos de los ciudadanos no sean vulnerados”, sentenció. Un mensaje que, en el fondo, es también una advertencia para su propia clase política: o se suben al tren, o el tren los deja.

La foto política: quién fue y qué dice eso

La presentación funcionó también como una muestra de poder. Entre el público se contaron los legisladores Edgardo Alifraco, Aldana Cruccita, Pablo Donati, Francisco Loupias, Sandra Rey, Sergio Siciliano, Gimena Villafruela, Patricia Glize, Matías López, Emmanuel Ferrario, 

Waldo Wolff, Silvia Lospennato y Guadalupe Tagliaferri. Una alineación que pocas presentaciones de libros logran convocar.

También estuvieron el subsecretario de Inversiones Augusto Ardiles, el secretario de Gobierno Ezequiel Sabor, el secretario de Justicia Francisco Quintana, la exdiputada bonaerense Johanna Panebianco, el diputado bonaerense Fernando Rovello, y el presidente de la Feria del Libro Christian Rainoine, entre otros. La Legislatura porteña entregó además una distinción honorífica, subrayando el carácter institucional de la iniciativa.

Que semejante elenco haya ido a escuchar hablar de algoritmos y democracia dice algo. Algunos fueron porque genuinamente les interesa el tema. Otros, porque en política nunca está de más saber de qué habla el que mueve los hilos. Y el “61”, en ese sentido, sigue siendo el “61”.

La rosca cambió de formato. Bienvenidos al siglo XXI.

La Rosca Digital

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