La Cámpora impulsa una regulación fuerte de las apuestas online en Buenos Aires, con controles a las plataformas y fondos para clubes y salud mental. Después de la prohibición dispuesta por Lula en Brasil, el proyecto abre una discusión que atraviesa a toda la política: quién protege a los chicos y quién está dispuesto a tocar el negocio.
La Cámpora encontró una bandera con impacto social y un adversario que excede las internas del peronismo: las apuestas online. Los diputados bonaerenses Facundo Tignanelli y Micaela Olivetto impulsan una ley para limitar la publicidad, controlar el acceso de menores y destinar recursos a la prevención de la ludopatía, la salud mental y los clubes de barrio. La iniciativa forma parte de una agenda que viene recorriendo distintos municipios y que tenía prevista una presentación este lunes en *Olavarría, con el intendente *Maximiliano Wesner como anfitrión. La actividad finalmente fue reprogramada para el sábado 31 de octubre.
El título tiene una explicación que viene de Brasil. El presidente Lula da Silva firmó en septiembre una medida provisoria que prohibió la explotación, oferta y publicidad de las apuestas de cuota fija, con un calendario para cerrar plataformas y devolver saldos a los usuarios. La propuesta bonaerense no llega tan lejos: busca imponer controles y sanciones dentro de las competencias provinciales. Pero las dos iniciativas comparten un diagnóstico: el crecimiento del negocio dejó de ser solamente una discusión sobre entretenimiento y recaudación para convertirse también en un problema de endeudamiento familiar, salud mental y protección de menores.
El proyecto de Tignanelli y Olivetto propone mecanismos de verificación de identidad, restricciones publicitarias y sanciones para las empresas que incumplan los controles de acceso. También contempla fondos para financiar políticas de salud mental y fortalecer instituciones comunitarias y deportivas. No es un detalle menor: los clubes de barrio aparecen como parte de la respuesta a una problemática que afecta especialmente a los jóvenes. Al mismo tiempo, el financiamiento propuesto abre un debate legítimo sobre cómo se recaudarán y distribuirán esos recursos, qué obligaciones tendrán las empresas y qué controles deberán aplicar los organismos provinciales.
La jugada también tiene su lectura política. Mientras el peronismo bonaerense discute reelecciones, candidaturas y lugares en la Suprema Corte, La Cámpora intenta instalar una iniciativa con llegada directa a las familias. Es una oportunidad para mostrar capacidad legislativa más allá de la disputa por el poder interno. Pero el proyecto tendrá que atravesar comisiones, reunir acuerdos con otros bloques y demostrar que las restricciones pueden aplicarse sin desplazar simplemente a los apostadores hacia plataformas clandestinas.
Ahora todos pueden mostrarse cerca de Lula cuando se trata de frenar las apuestas. El desafío es convertir esa coincidencia en una norma que proteja efectivamente a los menores, acompañe a las familias y controle un negocio con intereses económicos importantes. Porque una cosa es encontrar una bandera que reúna aplausos; otra, bastante más difícil, es conseguir los votos y hacerla cumplir.
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