El primero: el PJ no mide de manera homogénea en el Conurbano. Fernando Gray aparece arriba en Esteban Echeverría: la diferencia entre su imagen positiva y negativa es de 24,4 puntos a favor. Julián Álvarez muestra el escenario contrario en Lanús: la diferencia es de 20,2 puntos negativa.

Mismo partido, dos realidades completamente distintas.
En el PRO pasa algo parecido. Soledad Martínez tiene una diferencia de 15,9 puntos a favor de su imagen positiva en Vicente López, mientras que en San Isidro Ramón Lanús tiene una diferencia de 18,7 puntos negativa.
La camiseta explica poco. La gestión municipal sigue teniendo peso propio.
El segundo dato mira directamente a 2027: los intendentes de la Liga llegan con números a favor. Otermín tiene una diferencia positiva de 22,5 puntos, Achával de 19,9 y Granados de 4,8.
Achával ya empezó a plantear que el próximo gobernador debería salir del grupo de intendentes. Si decide avanzar personalmente, aparece un contraste interesante con Gray: los dos tienen buenos números, pero construyen de manera muy distinta.
Gray juega por afuera de las estructuras más ordenadas, sin importar kirchnerismos o axelismos. Achával busca juntar intendentes y ganar volumen sin romper con nadie.
Avellaneda deja un tercer dato. Magdalena Sierra tiene un diferencial positivo de apenas 5 puntos, pero con un alto nivel de desconocimiento.
Ferraresi dejó el municipio, dejó a su mujer y la jugada política terminó armándole una interna en el pago propio.
La encuesta no define candidatos, pero deja una señal bastante clara: en el Conurbano pesa cada vez más el nombre del intendente que el sello del partido. Y varios ya miran esos números pensando en la Provincia.
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