Gebel, Hadad y Brito juegan de afuera. Lacunza juega de adentro, sin trabas de Macri para caminar. Tiene menos rechazo que ellos, pero casi nadie sabe quién es. Y ojo: entre todos pueden mover el tablero.
En 2027 va a haber dos tipos de outsiders. Los de afuera son Dante Gebel, Daniel Hadad y Jorge Brito: un predicador evangélico, el fundador de Infobae y el principal banquero privado. Ninguno confirmó candidatura. El de adentro es Hernán Lacunza, que esta semana se tomó licencia en Racing. El club informó que su actividad pública le impide dedicarle tiempo al cargo. La lectura es que se libera para la campaña.
Outsiders, con matices
En Balcarce 50 preguntan “¿outsiders de qué?”, y la duda es razonable: ninguno es ajeno al poder. Lacunza menos que nadie: fue ministro de Macri y es la cabeza económica del PRO. Su condición de outsider es otra. Nunca compitió en una elección y el electorado no lo conoce.

Los de afuera
Hadad dijo que Brito sería un gran candidato y no descartó ser él. Del lado de Gebel, según Poli Sabatés, dicen “Hadad ni lo consideramos” y no cierran la puerta a una fórmula con Brito acompañando. Es una versión de segunda mano.
El de adentro
Lacunza cuenta que Macri le dijo “andá, corré y yo después te empujo”. Una fuente del PRO indicó que Macri y De Andreis le dejaron posicionarse. Es permiso, no respaldo: un hombre de confianza de Macri dijo que “no es que es un plan de Pro”. Y Macri no tiene decisión tomada sobre su propio futuro. Si juega él, Lacunza queda de reserva.
Según la encuesta de agosto de San Andrés, Lacunza tiene -17 de saldo de imagen, tercero de 25, mejor que Bullrich y Kicillof, y mejor que Gebel y Brito. La razón es que muchos todavía no lo conocen. Es una ventaja transitoria: el rechazo suele llegar junto con el conocimiento, y ahí lo espera el reperfilamiento de 2019 que Milei ya le echó en cara.
Puertas afuera, el Gobierno minimiza. Puertas adentro, según El Observador Mendocino, sigue a los outsiders con una mezcla de curiosidad, escepticismo y tensión, y todavía no sabe si son proyectos reales o globos de ensayo.
Hay motivos para no dormirse. La última encuesta de San Andrés midió un 20% de indecisos, que llega al 32% si se suman el voto en blanco y quienes no dicen qué votarían. Y el Gobierno tiene una aprobación del 35% contra 61% de desaprobación. Ese es el terreno donde juegan los cuatro.
Y hay una trampa para la oposición. Según el análisis de InfoPlatense, si los outsiders compiten por separado el voto se fragmenta y Milei puede ganar de rebote, incluso con el 30% que tiene hoy.
Hay también motivos para no exagerar. La primera intentona de Gebel fracasó, y La Tintorería advierte que la sociedad no busca desesperadamente un outsider. Ninguno de los cuatro está probado.
El cuidado, entonces, es doble: para el Gobierno, no subestimar un voto que no tiene dueño; para el resto, no regalar el tablero dividiéndolo.
Por eso la licencia, Mendoza y las entrevistas con Novaresio y Pagni: hacerse conocer antes de que el rechazo lo alcance. Le queda poco más de un año, con Macri todavía sin definir.
Outsider interno: dirigente con carnet y permiso de Macri, pero sin respaldo formal del partido y sin conocimiento público.