Setenta y cinco años y ninguna señal de retiro. Mientras el PRO discute puertas adentro si va con La Libertad Avanza o separado en 2027, Ricardo López Murphy vuelve a moverse en varios tableros a la vez: reactiva vínculos personales de peso, sostiene un armado territorial propio y no descarta ningún casillero de cara a la próxima elección.

Una agenda que no para

La actividad reciente de López Murphy no es la de alguien pensando en el retiro. La Fundación Federalismo y Libertad —su plataforma de proyección actual— viene de una seguidilla de actos, cenas de trabajo con dirigentes provinciales y programas de formación de cuadros jóvenes a lo largo de todo 2026. En paralelo, la maquinaria territorial también se mueve en distintos puntos del interior bonaerense, un dato que pesa en el balance de fuerzas del PRO y sus satélites en la provincia.

La agenda de los teléfonos: de Bullrich al PRO entero

Lo que distingue hoy a López Murphy es la vigencia de una red de contactos que atraviesa transversalmente todo el arco de centro y centroderecha. Con Patricia Bullrich el vínculo no es coyuntural: viene de la época de la Alianza y se renovó en cada ciclo electoral, sellado en 2023 con la fusión de sus equipos técnicos y con la propia Bullrich hablando públicamente de “honestidad, coherencia, coraje y amistad” al referirse al lazo. Esa cercanía personal —más allá de que hoy ella ocupe un rol central en el esquema de Milei— sigue siendo un activo que López Murphy administra con cuidado de cara a lo que viene.

Pero el diálogo no se agota ahí: mantiene conversaciones abiertas con el arco completo del PRO —desde el larretismo hasta el sector más duro que hoy coquetea con LLA— y también con referentes de la UCR y del liberalismo no partidario. Es, en los hechos, uno de los pocos dirigentes con crédito simultáneo en todos los sectores de una coalición que todavía no define su estrategia para 2027.

El nexo con Talerico y la costura hacia Lacunza

Esa lógica de trama múltiple se ve también en su respaldo a María Eugenia Talerico, que en 2025 lanzó su propio espacio político bonaerense con el aval explícito de López Murphy y del senador Francisco Paoltroni. Talerico, que se despegó del acercamiento de Macri a Milei, sigue moviéndose con autonomía. Su posicionamiento coincide con el de Hernán Lacunza —el economista que ratificó su intención de ser candidato presidencial por el PRO y que reclama competir separado de LLA en 2027—, aunque se trata de dos espacios distintos, sin un armado conjunto ni un frente formal entre ambos.

Lo que sí queda claro es el diagnóstico compartido: son dos referentes que resisten la fusión lisa y llana con el mileísmo dentro del PRO, y que todavía no encontraron un candidato único para esa porción del electorado de cara a 2027.

El dilema de 2027

El futuro inmediato de López Murphy se juega en una tensión concreta: la del referente técnico que necesita renovar representación sin resignar el lugar que ocupa como ancla del liberalismo “de gestión”, entre el armado libertario de Milei y un PRO que no termina de resolver su rumbo.

Hay al menos tres escenarios en danza:

  • Jugador propio con lista testimonial. Repetir la lógica de Republicanos Unidos como sello que negocia lugares en listas de coalición, sin candidatura personal, capitalizando su capital simbólico como “garantía” técnica para sectores empresarios y financieros que todavía lo consultan.
  • Integración plena al esquema libertario. Un acercamiento más orgánico a La Libertad Avanza, en la línea de otros dirigentes PRO que migraron cuando el helicóptero de Milei mostró tener más combustible del esperado. La incógnita es si al oficialismo libertario todavía le sirve una figura tan asociada al establishment económico pre-2015.
  • Anclaje en el “PRO no fusionado”. Sumar su peso al armado que impulsan Lacunza y Talerico, apostando a una alternativa liberal con identidad propia frente a Milei, sin resignarse a ser furgón de cola de LLA.

Por qué importa en el interior

Para el tablero bonaerense, la definición de López Murphy no es un dato de color porteño. Su aval —o su ausencia— en listas del interior puede inclinar acuerdos locales, ordenar candidaturas y marcar quién queda mejor parado para 2027 dentro del espacio no kirchnerista.