Los Passaglia: ¿Plan B o migajeros?

La expansión política de los hermanos Santiago y Manuel Passaglia abrió una pregunta que empieza a repetirse en los despachos del PRO y de La Libertad Avanza: ¿están construyendo el plan b de Macri o simplemente intentan recoger los restos de un partido que dejó de tener conducción?

La decisión de proyectar Hechos más allá de San Nicolás llega en el peor momento del PRO. El partido que durante una década ordenó a buena parte del electorado no peronista atraviesa una crisis de identidad, con dirigentes que migran hacia Javier Milei y otros que buscan sobrevivir conservando sus estructuras territoriales.

En ese escenario, los Passaglia ofrecen una propuesta distinta. No hablan de revolución, tampoco de refundaciones. Hablan de gestión, equilibrio fiscal, obra pública y autonomía municipal. Es un discurso que recuerda al PRO de sus primeros años, antes de quedar atrapado entre las disputas nacionales.

Pero detrás de esa construcción aparece una incógnita que nadie termina de responder. ¿Existe una coordinación silenciosa con Mauricio Macri? En la política bonaerense muchos creen que el expresidente necesita preservar un espacio propio frente al avance libertario y que cualquier dirigente con capacidad territorial puede transformarse en una pieza útil para ese objetivo. No hace falta un acuerdo formal; alcanza con compartir intereses.

Otros descartan esa hipótesis y creen que los Passaglia simplemente aprovecharon un vacío de poder. Con el PRO fragmentado y sin conducción efectiva en la provincia, la estrategia sería mucho más sencilla: quedarse con los intendentes, concejales y dirigentes que ya no encuentran lugar ni en el macrismo ni en La Libertad Avanza.

La apuesta, sin embargo, no está exenta de riesgos. El sistema político argentino viene premiando las posiciones nítidas. En un escenario dominado por la confrontación entre el oficialismo libertario y el peronismo, construir una tercera opción requiere mucho más que una buena gestión municipal. Requiere volumen político, financiamiento, candidatos competitivos y una narrativa capaz de trascender San Nicolás.

Por ahora, los Passaglia muestran orden, gestión y una marca propia. Eso les alcanza para despertar interés entre dirigentes que buscan un nuevo refugio. Lo que todavía no está claro es si ese refugio puede convertirse en una fuerza competitiva o si terminará siendo apenas una estación de paso para quienes quedaron a la intemperie tras el derrumbe del PRO.

La verdadera respuesta probablemente llegue en 2027. Si Hechos logra sumar intendentes y consolidar presencia en la provincia, habrá demostrado que nació una alternativa. Si solo reúne a los dirigentes que perdieron lugar en otros espacios, la historia será distinta: no habrá construido un proyecto nuevo, sino que habrá administrado las migas de uno que supo gobernar la Argentina.

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