
La Casa Rosada negocia con gobernadores la suspensión de las PASO para 2027 y pone sobre la mesa el regreso de las colectoras como moneda de cambio. El objetivo es conseguir los votos en el Congreso y ordenar el tablero electoral tras el resultado de las últimas elecciones, donde La Libertad Avanza consolidó poder y busca proyectar ese caudal hacia la presidencial.
La clave está en permitir que partidos provinciales o aliados locales lleven sus propias listas legislativas, pero acompañen al mismo candidato presidencial. Para los gobernadores, implica conservar sello, candidatos y margen de negociación. Para el Gobierno, sumar votos sin cerrar alianzas rígidas.
El esquema interesa a mandatarios dialoguistas como Rogelio Frigerio, Marcelo Orrego, Alfredo Cornejo, Raúl Jalil y Rolando Figueroa. También aparece Maximiliano Pullaro, aunque con una posición más cautelosa: suspender las PASO, no eliminarlas.
La discusión no es técnica sino de poder: el oficialismo busca una herramienta para ampliar su base territorial, los gobernadores saben que asi logran su mejor performance, con resultados propios y no de arrastre, y base electoral que no castiga por mancharse de violeta.