El radicalismo roto: tres bloques, dos estrategias y ningún candidato

La UCR llega al tramo decisivo del año más fragmentada que nunca. Cornejo quiere ir con Milei. Pullaro apuesta al centro. Lousteau pelea por el sello. Y en el medio, doce diputados que no se ponen de acuerdo en nada.

El edificio del radicalismo argentino lleva años resquebrajado. Pero en 2026, la grieta dejó de ser metáfora: la UCR tiene doce diputados nacionales distribuidos en tres bloques distintos que votan diferente, se acusan mutuamente de traidores y disputan hasta el derecho de usar el propio nombre del partido. Una crisis que no es solo de representación parlamentaria, sino de identidad, estrategia y supervivencia electoral.

El escenario es este: seis diputados responden a Alfredo Cornejo y operan dentro de un interbloc con el PRO. Cinco están alineados con Maximiliano Pullaro y Martín Lousteau bajo el paraguas de Provincias Unidas. Uno actúa en soledad desde Adelante Buenos Aires. Ninguno de los tres grupos responde al mismo liderazgo, ni comparte la misma lectura sobre qué debe hacer el radicalismo el año que viene.

LA GUERRA POR EL SELLO: ¿QUIÉN ES LA UCR DE VERDAD?

El conflicto llegó a un punto que habría parecido inverísíl hace apenas una década. El bloque parlamentario de Provincias Unidas le pidió formalmente al Comité Nacional que les reconociera la exclusividad del nombre ‘UCR’ en la Cámara de Diputados. El argumento: ellos serían los verdaderos representantes del partido, no los que comparten bancas con el PRO.

La diputada Mariela Coletta encabezó el reclamo junto a sus pares del bloque, incluyendo a Lousteau. La carta al Comité Nacional fue contundente: pedían que ningún otro bloque pudiera seguir usando la denominación del partido centenario. El Comité rechazó el pedido y el bloque de Cornejo conservó el nombre. Pero la herida quedó abierta, y el episodio expuso en público la fractura que hasta entonces se disimulaba.

“El radicalismo tiene que dejar la rosca y volver a hablar de los problemas reales de la gente.”

— Referente radical, abril 2026

CORNEJO MIRA A MILEI. PULLARO MIRA AL CENTRO. NO HAY PUNTO MEDIO.

Debajo del conflicto por el sello hay una disputa estratégica que define el futuro del partido. Alfredo Cornejo, gobernador de Mendoza y jefe del bloque que opera junto al PRO, sostiene que el radicalismo debe aliarse con La Libertad Avanza de cara a 2027. Ya lo hizo en las elecciones provinciales de octubre de 2025, donde la alianza UCR-LLA ganó con más del 53% de los votos en Mendoza. Ahora busca trasladar esa lógica al plano nacional. Su lectura: insistir en un frente de centro-izquierda sería un error político en el contexto actual.

Maximiliano Pullaro va exactamente en la dirección opuesta. El gobernador santafesino, uno de los fundadores de Provincias Unidas, apuesta a construir un ‘frente democrático, republicano y de centro’ que podría incluir al PRO de Macri, pero sin Milei. La apuesta tiene lógica electoral en su provincia, donde ganó cómodo, pero como proyecto nacional todavía carece de candidato y de estructura.

En febrero, la UCR reunió a más de 300 intendentes en Santa Fe en medio de esa disputa. El encuentro no resolvió nada. Las posiciones de Cornejo y Pullaro siguen siendo irreconciliables, y el partido llega a la recta final del año sin un norte común.

CHIARELLA EN EL COMITÉ NACIONAL: UNA PAZ QUE DURÓ POCO

La elección del santafesino Leonel Chiarella como presidente del Comité Nacional a fines de 2025 fue el detonante más reciente de la crisis. Chiarella desplazó el acuerdo de consenso que había sostenido la conducción anterior y dejó al sector de Cornejo —el gobernador más pesado del partido— fuera de los primeros planos de la conducción.

En un primer momento, el choque fue frontal. Semanas después, Chiarella incorporó al sector de Cornejo al Comité Nacional en un gesto de apertura, pero la desconfianza persiste. La conducción formal del partido y el poder real de los gobernadores siguen siendo espacios distintos que se miran con recelo.

LA TRAICIÓN AL PRESUPUESTO: CUANDO EL SÍMBOLO PESA MÁS QUE EL NÚMERO

Si hay un episodio que concentra toda la tensión identitaria del radicalismo en este período, es el voto de senadores radicales a favor del Presupuesto 2026 impulsado por el Gobierno de Milei. El presupuesto incluía recortes al financiamiento universitario, uno de los pilares históricos del programa político de la UCR desde el yrigoyenismo.

La respuesta desde adentro fue brutal. El sector UCR Activa pidió formalmente la expulsión de los senadores que votaron a favor, acusándolos de ‘traición histórica a la educación pública’. No era solo una disputa presupuestaria: era la pregunta más profunda sobre qué queda del radicalismo cuando vota junto al oficialismo libertario en los temas que el partido construyó como propios durante décadas.

“El radicalismo necesita urgente la legitimidad plena de su conducción.”

— Análisis interno del partido, marzo 2026

EL 7 DE JUNIO: LA PRÓXIMA BATALLA INTERNA

La Justicia Electoral confirmó que el 7 de junio se realizarán las elecciones para elegir la nueva conducción del radicalismo bonaerense. Será el próximo test interno del partido y puede redefinir —o profundizar— la fractura. La provincia de Buenos Aires es el distrito más grande del país y su conducción radical tiene peso específico en cualquier armado nacional.

En paralelo, desde las bases hay señales de hartazgo con la ‘rosca’ dirigencial. Militantes en distintos puntos del país impulsan la reactivación de comités y reclaman que el partido vuelva a hablar de problemas reales. La brecha entre la cúpula fragmentada y las bases que quieren reconstruir no hace más que agrandarse.

SIN CANDIDATO Y SIN RUMBO: EL DILEMA DE 2027

El diagnóstico que comparten casi todos los dirigentes radicales, aunque pocos lo admitan en voz alta, es que el partido no tiene candidato presidencial propio para 2027. La aspiración máxima, en el mejor escenario, sería aportar un vice a alguna fórmula ajena: la de Milei según Cornejo, la de un frente de centro según Pullaro.

Mientras tanto, el partido que gobernó la Argentina con Arturo Illia, Raúl Alfonsín y Fernando de la Rúa llega a mitad de 2026 con doce diputados en tres bloques distintos, una conducción cuestionada, una interna bonaerense por definir y una pregunta sin respuesta: ¿para qué existe la UCR?

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