Borges a ACUMAR: el nombre que incomoda más que el cargo

Un decreto menor. Una interna mayor.

El Gobierno porteño designó a Jorge Gabriel Borges como representante de la Ciudad ante la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR), a partir del 1° de marzo, según el Decreto 82/26  .

La norma también acepta la renuncia del anterior representante y establece que la asunción de Borges queda supeditada a la aceptación de su renuncia ante la Legislatura porteña  .

ACUMAR no es un ministerio ni una caja central del poder porteño. Es un organismo ambiental tripartito (Nación–Provincia–Ciudad), con representación política pero sin peso determinante en la interna partidaria.

Lo llamativo no es el cargo.

Es el nombre.


Un dirigente identificado con Larreta

Borges fue presidente de la Comuna 12 y se formó políticamente dentro del espacio de Horacio Rodríguez Larreta. Su recorrido está asociado al larretismo territorial.

Por eso, su designación bajo la gestión de Jorge Macri abrió una pregunta que circula en el PRO:

¿Borges sigue siendo larretista?


Las lecturas en el oficialismo

Dentro del espacio conviven dos interpretaciones.

Una sostiene que se trata simplemente de un dirigente que acepta un cargo institucional dentro del oficialismo, sin que eso implique ruptura ni alineamiento nuevo.

Otra, más política, interpreta el movimiento como parte de un proceso más amplio de absorción de cuadros larretistas por parte del PRO que hoy gobierna la Ciudad.

“No es mesa redonda”, deslizan desde adentro.

La discusión no es de reconciliación, sino de reacomodamiento.


Una señal interna

Más allá del volumen del cargo, el dato político es que un dirigente identificado con Larreta asume un puesto designado por la actual conducción porteña.

No hay foto de unidad.

No hay anuncio de acuerdo.

Pero hay un hecho concreto.

En un PRO que atraviesa tensiones internas, los nombres pesan más que las estructuras.

La pregunta queda abierta:

¿Borges cruzó de espacio o simplemente eligió gestión?

En política, a veces el movimiento no redefine el poder.

Pero sí redefine pertenencias.


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