Arrieta capitaliza el debate penal y se posiciona con identidad propia

No fue una intervención más. Fue un movimiento político.

Lourdes Arrieta no llega a este debate como una diputada más del montón. Ex integrante de La Libertad Avanza, protagonista de tensiones internas, salida ruidosa del bloque y posterior reacomodamiento parlamentario, hoy juega un partido distinto: el de construir identidad propia en un Congreso fragmentado.

Y el debate por la baja de imputabilidad le ofreció escenario.

La sesión no era menor. Afuera, la inseguridad vuelve a encabezar encuestas. Adentro, el Congreso discutía modificar el Régimen Penal Juvenil. Semanas de negociaciones habían llevado el número al centro de la escena: 13 o 14 años. El acuerdo político cerró en 14. Un equilibrio.

Pero el dato técnico no era el único en juego. El oficialismo necesitaba mostrar capacidad de orden. La oposición progresista buscaba frenar lo que considera un retroceso. Y en ese cruce, Arrieta eligió ocupar un lugar propio.

Cuando tomó la palabra, el debate dejó de girar únicamente en artículos y números para pasar a jugarse en el terreno más decisivo: el sentido político del orden.

Mientras varios diputados hablaban en clave jurídica, Arrieta habló en clave narrativa. Arrancó con la víctima concreta. Recordó su expediente 500D-2025 presentado el año anterior. Reivindicó que los pilares de su propuesta fueron incorporados al dictamen de mayoría.

Su intervención tuvo tres columnas claras:

  • Baja de imputabilidad para delitos aberrantes.
  • Corresponsabilidad parental con sanción civil.
  • Programas de reinserción interdisciplinaria.

Pero el diferencial no estuvo en el contenido técnico —que ya formaba parte del consenso negociado— sino en la síntesis discursiva.

Arrieta habló de barrios vulnerables, de Estado ausente, de clientelismo territorial. Separó contexto de justificación del delito. Y dio un paso más: introdujo explícitamente su identidad cristiana como fundamento moral.

“Orden con humanidad”.

La frase no es menor. Intenta pararse en un punto intermedio entre el punitivismo extremo y el garantismo clásico. Firmeza sin crueldad. Reinserción sin ingenuidad.

Para una ex libertaria que busca consolidar perfil propio fuera de la sombra original, el movimiento es estratégico. No compite por gritar más fuerte. Compite por instalar sentido.

En un Congreso donde muchos negocian votos, Arrieta está negociando posicionamiento.


Discurso completo

Hoy no estamos votando solamente una consigna; estamos votando y estamos eligiendo una solución frente a una realidad que duele. Porque la inseguridad no es una sensación: es una mujer que llega a casa con miedo, es un trabajador que mira hacia atrás cada dos cuadras, es una familia que vive en estado de alerta. Y cuando el delito es grave, el Estado no puede mirar hacia atrás ni mirar hacia los costados.

En marzo del año pasado presenté el expediente número 500D-2025, en el cual pido también que se modifique el Régimen Penal Juvenil. Esto no es ninguna improvisación, sino que es trabajo, es convicción. Propuse establecer la baja de imputabilidad a partir de los 14 años para delitos aberrantes, como ser: homicidio agravado, violación seguida de muerte, como ser también crímenes que generen daños irreparables tanto para las víctimas como para sus familias. Porque no estamos hablando de errores; estamos hablando de delitos y de crímenes, independientemente de la edad.

También propuse una corresponsabilidad parental, porque la crianza no es opcional y los padres tienen que hacerse responsables de la crianza y la formación de sus hijos. Quiero destacar que este proyecto fue integrado al dictamen de mayoría porque dejamos las diferencias de lado y nos pusimos a buscar soluciones en conjunto. Dejamos de lado los egos y las vanidades.

¿Cuáles son esas similitudes? Por ejemplo: en el artículo 7 se establece la responsabilidad civil de los padres o tutores con apercibimiento económico. El artículo 8, inciso C, incorpora los programas de formación ciudadana de prevención del delito juvenil en la sociedad. El artículo 8, los incisos A, B, D, E, F, G y H, desarrollan todos los programas de reinserción para los jóvenes en conflicto con la ley mediante equipos interdisciplinarios especializados en minoridad; además de que puedan terminar sus estudios secundarios con talleres también de oficios, deportes y artes, y el acompañamiento psicológico también para el joven y el acompañamiento familiar. El artículo 23 aborda este tratamiento de lo que es el cuerpo interdisciplinario que va a acompañar a los jóvenes. El artículo 12 establece, en caso de que el juez así lo permita y entienda la evolución de la conducta del joven, la realización de tareas o servicios comunitarios.

Es decir, que en este proyecto estamos integrando prevención, reinserción, corresponsabilidad y la reparación del daño a las víctimas. Señores, decido acompañar este proyecto porque gobernar es construir acuerdos cuando el fondo es el mismo: darle un poquito de justicia a los ciudadanos argentinos y oportunidades reales para crecer, para reinsertarse, a aquellos jóvenes que hoy están en conflicto con la ley.

Ahora bien, muchos de esos jóvenes, es cierto que vienen de barrios vulnerables donde el Estado estuvo ausente por décadas; donde corre la droga, donde corre la violencia, donde corre la hostilidad, donde corre cierta crueldad que los obliga, desde muy pequeños, a tener una barrera o tener defensas y tratar de sobrevivir. Donde, en lugar de que haya educación y trabajo, hubo parches; por ejemplo, administrados por esos nefastos punteros políticos que lo único que hicieron es entregar bolsones de mercadería a cambio de un voto, solamente para que esa persona o esa familia pase el día, pero nunca les dieron la oportunidad de darles esa escalera para poder desarrollarse.

¿Y saben qué? Eso es violencia. Y el Estado es el primero, y los gobiernos fueron los primeros cómplices de esa decadencia. Pero entender el contexto no significa justificar el delito, y lo quiero hablar como cristiana. Los cristianos creemos en la reconversión, creemos en la redención, creemos en que nadie se pierde; pero creemos en el cambio, y en el cambio creemos también que existe una reparación. Creemos que la persona tiene que hacerse cargo de sus actos, que no hay una transformación verdadera sin asumir esa responsabilidad; porque la misericordia no anula la justicia, todo lo contrario: la completa.

Señores, no queremos depósitos de menores, no queremos que esto solamente quede en una ley. Nosotros somos los primeros responsables de que esto se haga efectivo y que se cuide a esos menores también, y que respetemos el dolor de las familias. Queremos centros de recuperación reales, porque orden sin humanidad es crueldad; humanidad sin orden es abandono.

No estamos defendiendo un castigo, estamos defendiendo que el Estado deje de ser hipócrita. Hipócrita cuando se promete prevención y nunca llega; hipócrita cuando habla de derechos pero se olvida de las víctimas. Porque la sociedad hoy no nos pide ideología, nos pide coraje: coraje para hacernos cargo de estas leyes, coraje para poner la cara por las víctimas, por esos jóvenes en barrios olvidados, por esos jóvenes que necesitan reinserción.

Hoy votamos orden con humanidad. ¡Que viva la patria! ¡Que viva Cristo, por sobre todas las cosas! Muchas gracias.


La ley puede discutirse en el Senado.

Los artículos pueden ajustarse.

Pero cuando una ex libertaria logra instalar una síntesis propia en un tema que atraviesa a toda la sociedad, deja de ser una diputada más.

Empieza a jugar otro partido.

1 comentario en “Arrieta capitaliza el debate penal y se posiciona con identidad propia”

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