Si Lula se impone, Milei pierde su apuesta en Brasil, pero Washington no tiene otro socio grande en la región: seguiría siendo su principal interlocutor.
El escrutinio en Brasil todavía no terminó y faltan unas horas para el resultado final. Este análisis plantea el escenario en que se confirme la victoria de Lula.
Milei apostó fuerte por Flávio Bolsonaro: viajó a la convención del PL y se mostró abiertamente en la campaña. Si el resultado final favorece a Lula, esa apuesta fracasaría, pero dejaría una consecuencia que no figuraba en el cálculo original.
En la Cancillería ya se admitía en privado el riesgo contrario: con Bolsonaro presidente, Washington le daría más cabida a Brasil que a Milei por tamaño económico. Con Lula en Planalto, esa competencia no existiría. El presidente brasileño dejó clara su distancia en el debate, cuando acusó a los Bolsonaro de estar subordinados a intereses estadounidenses. EEUU seguiría necesitando un interlocutor en la región, y Lula no sería ese interlocutor.
Eso no haría de Milei el único aliado: Kast ya gobierna en Chile y hay otros gobiernos afines. Pero en el Cono Sur ninguno tiene el peso de la Argentina, y esa sería la ventaja que le queda.
El costo sería real. El enfrentamiento con Lula llegó a una crisis diplomática, y los aliados ideológicos de Milei evitan pelearse con Brasil, lo que limita el liderazgo regional que pretende. Además, su suerte con Trump depende de las legislativas del 3 de noviembre.
En síntesis: si Lula se impone, Milei perdería la apuesta pero conservaría el lugar. No tendría rival para ser el socio principal de Washington, aunque tenga que sostenerlo sin su vecino más importante.
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