Emilio Monzó tiene una especialidad que pocos dirigentes argentinos cultivaron tanto: participar de la construcción de alianzas entre políticos que, hasta poco antes, aseguraban no tener nada en común. Peronista de origen, fue uno de los grandes armadores del PRO de Mauricio Macri, participó de los acuerdos con la UCR y Elisa Carrió que dieron forma a Cambiemos y mantuvo conversaciones con sectores del peronismo incluso cuando ocupaba la presidencia de Diputados durante el gobierno macrista. Un recorrido que explica por qué sus movimientos todavía generan atención.
Esta vez reapareció en una reunión con jóvenes del Frente Renovador porteño, donde elogió públicamente a Sergio Massa. Destacó su capacidad de dialogar con adversarios y convertir acuerdos en decisiones concretas. No fue un encuentro que formalizara una alianza, pero tampoco una foto sin antecedentes: Monzó y Massa mantienen relaciones políticas desde hace años y ya habían compartido conversaciones durante las negociaciones que rodearon las elecciones de 2019.
La particularidad de Monzó es que hoy no encabeza un partido importante, no conduce un bloque parlamentario numeroso ni administra un gobierno. Su capital político está en las relaciones que construyó durante décadas. Conoce a radicales, dirigentes del PRO, peronistas federales y sectores que buscan reorganizarse fuera de las estructuras tradicionales. También mantiene vínculos con Miguel Ángel Pichetto, otro dirigente acostumbrado a trabajar sobre acuerdos transversales.
Massa, por su parte, conserva el Frente Renovador, intendentes, legisladores y presencia territorial, aunque todavía no definió su futuro electoral. Monzó aporta otra clase de herramienta: conocimiento de las negociaciones parlamentarias, interlocutores y experiencia en la construcción de coaliciones. Eso no alcanza para formar un frente nuevo, pero explica por qué ambos encuentran motivos para conversar.
La pregunta es si de esos contactos puede surgir algo más que una sucesión de fotografías. El peronismo todavía discute su conducción, el PRO negocia su relación con los libertarios y los espacios intermedios buscan cómo organizarse. Para Monzó, el camino del medio es el más recorrido.
En la política argentina, algunos dirigentes juntan gente, otros aportan estructura o cajas y Monzó suele aportar eso que todos necesitan pero pocos quieren mostrar.
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