La reforma de Sociedades es impulsada directamente por Federico Sturzenegger, uno de los ministros más cuestionados dentro de la Cámara alta. El proyecto incorpora la figura de las Sociedades Descentralizadas Autónomas Operativas, conocidas como DAO, y busca regular contratos inteligentes, blockchain y mecanismos alternativos para resolver conflictos societarios. Sturzenegger defendió la propuesta sosteniendo que permitiría posicionar a la Argentina por delante de Estados Unidos y Europa en algunas áreas tecnológicas, pero los aliados del Gobierno no están convencidos.
El Súper RIGI tampoco consigue despegar. El oficialismo reanudará por la tarde el tratamiento en un plenario de Presupuesto y Hacienda, Economía Nacional y Legislación General, con la presencia del secretario de Hacienda, Carlos Guberman. La iniciativa pretende ofrecer beneficios especiales a inversiones de al menos US$1.000 millones en sectores considerados por el Gobierno como “industrias del futuro”.
La Casa Rosada habría imaginado ese proyecto como una nueva bandera para atraer grandes capitales, pero ni siquiera sus aliados quieren avanzar rápidamente. Desde un despacho no peronista del Senado ya anticiparon que no piensan firmar el dictamen y cuestionaron el apuro de algunos legisladores oficialistas por cerrar la discusión.
El Gobierno puede insistir con los proyectos y continuar las reuniones, pero sin acuerdos no habrá dictamen y sin dictamen tampoco habrá sesión. Sturzenegger todavía escribe reformas a toda velocidad, pero el Senado, en cambio, decide empezar a ponerle el freno.