LA FICHA QUE MACRI SE RESERVARÍA

Ni Mauricio lo confirmó ni Dietrich lo blanqueó. Pero en el PRO el trascendido crece: el expresidente guardaría al exministro como carta de recambio para la Ciudad, sin apurarse a garantizar la continuidad de la actual gestión. Lo que es dato, lo que es supuesto y por qué todos miran a marzo.


Buenos Aires, martes 11 de agosto de 2026.

No hay candidatura anunciada, no hay foto, no hay un Dietrich diciendo “voy”. Hay un trascendido que circula en el PRO: Mauricio Macri estaría guardando a Guillermo Dietrich como carta propia para la Jefatura de Gobierno porteña en 2027. Todo en condicional. Pero el condicional, en política, también informa.

Dato y supuesto

El dato: Jorge Macri ya blanqueó que va por la reelección, pero Mauricio no acompaña esa continuidad —al menos, no todavía— y dejó trascender que podría habilitar una carta propia. Los nombres que sonaron son Fernando De Andreis y el propio Dietrich.

El supuesto: que Dietrich sea efectivamente esa carta —el recambio con el que Mauricio daría vuelta la página de la actual gestión, de ser necesario, para retener la Ciudad— y no un globo que se desinfle cuando la continuidad se acomode. Nadie lo garantiza. Y esa ambigüedad es, en sí misma, el mensaje: el expresidente no está atado a lo que hay.

Un cuadro macrista puro

Que el nombre sea Dietrich no sorprende: es macrismo puro. Fue ministro de Transporte los cuatro años de la presidencia de Mauricio, integra la vieja guardia activa en el armado porteño y se muestra con el expresidente hasta en sus negocios —en abril inauguró junto a él un concesionario de BYD—. No cambió de bando: responde a Mauricio desde siempre. Ese perfil —gestión, cuadro técnico, cero fervor libertario, lo que en el espacio llaman “PRO puro”— es lo que lo vuelve funcional al supuesto: sería la respuesta amarilla a la cooptación de LLA y a la tentación de administrar la continuidad sin recambio.

Por qué está desaparecido

Hay una razón concreta para el perfil bajo, y no es política: Dietrich está en sus negocios. Al frente de BYD —la automotriz china de eléctricos que en pocos meses escaló al liderazgo, empujada por la baja de aranceles—, milita la electromovilidad y un mercado que, insiste, “recién empieza”. Por eso el “en pausa” cierra: no hace política porque está en otra. Y por eso su reaparición sería señal fuerte: significaría que evalúa correr el foco de un negocio en su mejor momento para volver al ruedo.

El tablero

La Ciudad es hoy el corazón disputado del centroderecha. Bullrich no descarta jugar —”me tengo una fe bárbara”— y ordena, sin estar en la mesa, el armado libertario de Pilar Ramírez. También sonó Sandra Pettovello. Adorni quedó afuera tras su escándalo patrimonial. En ese cuadro, el recambio que insinúa el supuesto sería la forma de no ceder la fortaleza amarilla ni a LLA ni a la inercia de la continuidad.

Marzo

El trascendido le pone fecha: Dietrich se guardaría hasta marzo y recién ahí “se activaría fuerte”. Tiene lógica. Para el otoño de 2027 ya estarán definidas la reforma política, la suerte de las PASO y el calendario porteño —que depende de la Casa Rosada—. Recién entonces Mauricio tendrá que elegir: da vuelta la página o deja correr la continuidad.

Pero “hasta marzo” también es la forma elegante de decir “al freezer”: si opta por la continuidad, la activación no llega y Dietrich queda parkeado.

Por eso la incógnita no es Dietrich: es Mauricio. El tell no es el exministro reapareciendo en un streaming, sino qué decide el expresidente cuando el reloj lo obligue. Hasta marzo, todo lo demás es lectura.

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