La Legislatura porteña le dio este miércoles dos victorias en simultáneo a Jorge Macri. Sancionó la Ley Antitrapitos —la reforma al Código Contravencional que endurece las penas contra cuidacoches y limpiavidrios— con 36 votos, y autorizó tomar deuda por hasta USD 1.350 millones para construir la Línea F de subtes, que pasó con 56 votos a favor y uno solo en contra.
El doble cierre tiene lectura política. En una cámara repartida en cerca de diez bloques, donde Vamos por Más no tiene mayoría propia, el jefe de Gobierno logró ordenar los votos para sus dos prioridades: el consenso casi unánime que cosechó el financiamiento del subte y la mayoría que reunió para una reforma de seguridad siempre más espinosa hablan de un oficialismo que sabe sentarse a negociar tema por tema y llevarse el resultado.

La ley también apunta al financiamiento del negocio: extiende los controles a cualquier tipo de evento —antes solo deportivos o artísticos—, amplía el radio de prohibición a 50 cuadras a la redonda y estira la cobertura horaria a seis horas antes y tres después. Y va sobre clubes e instituciones: si se prueba que sus integrantes participan del circuito, las multas saltan de unos $10 millones a cerca de $20 millones y las clausuras pasan de 30 a 90 días.
En paralelo, y con un clima mucho más distendido, la cámara habilitó al Ejecutivo a tomar crédito con organismos multilaterales, bilaterales o regionales para financiar la Línea F, una traza de 9,8 km que unirá el sur y el norte porteños y combinará con las otras seis líneas: la primera obra nueva en la red de subtes en 25 años. La autorización demandó articular consensos entre los distintos bloques, tarea en la que terció el secretario administrativo de la cámara, Christian Gribaudo.

El respaldo amplio no fue casual: el endeudamiento se apoya en el perfil crediticio de la Ciudad, que nunca cayó en default en más de 30 años de autonomía. La semana pasada, Moody’s local elevó sus calificaciones de emisor en moneda local y extranjera de AA+ a AAA, y días atrás la Ciudad colocó USD 500 millones en el mercado internacional a una tasa del 7,3%, la más baja de su historia.
Con las dos sanciones del mismo día, Macri se queda con la bandera de seguridad que agita desde el arranque de su gestión y con el financiamiento de la obra insignia de su tercer año al frente de la Ciudad: dos activos de peso para el armado de cara al 2027.