OPERATIVO IMPECABLE PARA UN ADIÓS. UNA PROVINCIA QUE ARDE TODOS LOS DÍAS.

Con el corazón partido entre el adiós al Indio y la bronca con Kicillof por una provincia que arde en inseguridad, hospitales caídos y obras frenadas

Hay cosas que duelen en serio. Una es perder al Indio Solari. Otra es ver cómo la provincia de Buenos Aires se prende fuego todos los días mientras el gobernador Axel Kicillof tiene tiempo y recursos para montar un velorio de 18 horas, con policías, bomberos, seguridad privada y un operativo digno de un evento mundial, pero en los barrios no aparece ni un patrullero cuando te están entrando a robar.
Esto no es contra Virginia Mones Ruiz. Qué va a decir la viuda. Perdió al amor de su vida y agradeció a quien le tendió la mano. El problema no es Viru, el problema es Kicillof y los suyos, que se subieron al cajón del Indio para sacarse la foto y después borrarse con el polvo de los aplausos.


Porque la provincia está incendiada de verdad. No es verso. Los bonaerenses viven con miedo adentro de su casa. En lo que va del año hubo tres homicidios por día en promedio. Una denuncia cada treinta segundos. Cuatro de cada diez policías tienen carpeta médica y no están en la calle. Y mientras tanto, el gobernador se pelea con Nación por la coparticipación, que sí, la cortaron, es cierto, pero la queja del que sufre todos los días es otra: cuando la guita entra, no se ve.

Las obras públicas frenadas son una postal del conurbano. La ruta que prometieron hace tres años sigue hecha pedazos. El hospital Garrahan espera que la provincia le pague casi 8 mil millones de pesos. Las escuelas no tienen gas. Las guardias están vacías.

El hospital Garrahan espera que la provincia le pague casi 8 mil millones de pesos


Y Kicillof sale a decir que Milei no le da plata. Y es verdad que le debe 15 billones de pesos a la provincia. Pero el que vive en un barrio inundado, el que no consigue un turno con el médico, el que se queda sin luz cada vez que llueve un poco más de la cuenta, ese no quiere saber de qué lado está la culpa. Quiere saber por qué para el velorio del Indio hubo recursos y para la seguridad de los pibes no.

Esto no es un ataque al Indio. Al Indio lo llevo en el alma. Fui a los recitales, me sé las canciones, lo admiro como a pocos. Pero justamente por eso me da una bronca bárbara que usen su nombre para tapar todo esto. El agradecimiento de Virginia tenía que ser privado. Meter ahí a Kicillof, a Máximo Kirchner, a Ferraresi, a Wado de Pedro, fue una maniobra política que usó el dolor de una viuda y la memoria de un ídolo para disfrazar una gestión que en lo cotidiano no funciona.


Así que va mi bronca con todas las letras. No contra el muerto, no contra la viuda. Contra el gobernador que organiza un velorio multimillonario mientras la provincia se desangra. Contra los políticos que se arriman al cajón para la foto y después no atienden el teléfono cuando a un vecino le afanaron el auto por tercera vez.

Con el corazón partido, sí. Pero con la bronca entera.

Por Fernando López Duhour – Analista Político

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